Anxo Quintana no ha dimitido. Al contrario que Emilio Pérez Touriño, su socio de gobierno durante los últimos cuatro años que ayer dejó la secretaría general del PSdeG, el portavoz del BNG continuará al frente de la organización nacionalista. "Abrimos un período de reflexión", afirmó ayer tras una reunión de la Executiva Nacional, "que continuará en el máximo órgano de dirección, el Consello Nacional". El vicepresidente en funciones explicó a la prensa, flanqueado por los pesos pesados de su formación, que habrá "una reorientación de los objetivos del BNG y una concreción de las personas necesarias para alcanzar esos objetivos". "Como portavoz nacional, me someteré a la decisión colectiva de la organización", zanjó.
"Decidiremos lo que hay que hacer ante de quién lo tiene que hacer"
Con una fuerte afonía que ha venido arrastrando desde la segunda semana de la campaña electoral, Quintana se refirió a que el paso de los nacionalistas de Gobierno a oposición implica redifinir la estrategia de la formación. "Pero los tiempos políticos para las decisiones que toma el BNG sólo los va a marcar el propio BNG", advirtió. Quizás aludía a quienes esperaban una dimisión inmediata que se sumase a la de la cabeza de la otra rama bipartita. "Siempre he entendido la política como una contribución personal a un proyecto colectivo", argumentó, "y los nacionalistas decidiremos lo que hay que hacer antes de decidir quién lo tiene que hacer".
En la Executiva Nacional de ayer, los nacionalistas también realizaron una valoración de los resultados electorales que, por boca de Anxo Quintana, calificaron de "malos, sin ningún género de dudas". Entre las causas de la pérdida de 39.000 sufragios -30.000 sólo en la provincia de A Coruña, sin contar la emigración- respecto a las autonómicas de 2005, el BNG mencionó "la incapacidad para transmitir a la sociedad gallega la labor de Gobierno, que resultó intensa e importante". Pero no restó méritos al Partido Popular. La fortaleza de la estructura social y política de la derecha en Galicia ha quedado, para los nacionalistas, de manifiesto.
"En un momento de crisis como éste", admitió Quintana, "la gente ha preferido la propuesta de cambio del Partido Popular, aunque nosotros consideramos que no es la más apropiada, frente a nuestra propuesta serena y de proyecto de futuro". Tampoco eludió el portavoz de los nacionalistas adjetivar el estado de ánimo de la militancia del BNG. "Hay decepción, pero también normalidad y tranquilidad y, sobre todo, un fuerte compromiso con el país y con el proyecto político nacionalista".
A lo que Anxo Quintana no quiso entrar fue a valorar las conclusiones matutinas del organismo de dirección del PSdeG, que en parte achacaban al acuerdo con los nacionalistas su retroceso electoral. "No voy a valorar las valoraciones de otros". Para el aún número dos del Gobierno, sin embargo, "el bipartito fue un buen gobierno, que cumplió aceptablemente con un programa conjunto" de ambas formaciones políticas.
Pero el BNG, según Anxo Quintana y la Excutiva Nacional de su organización, quiere estar ya en otra cosa. "Nos ponemos al servicio de la sociedad, igual en la oposición que hasta ahora en el Gobierno", apuntó, "y lo que más va a ocupar al BNG no va a ser su propia situación, sino estar al lado de la gente en un tiempo difícil de crisis; después, nos ocuparemos de resolver los problemas internos, por supueto". Los nacionalistas pretenden espantar el posible fantasma del ensimismamiento y, para ello, invocan "un BNG actuante, que estará siempre junto a las mayorías sociales de este país". "Es el momento de seguir adelante", concluyó.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 2009