La CIA ha destruido cerca de un centenar de grabaciones de interrogatorios secretos conducidos en los últimos años, aparentemente con la intención de borrar pruebas de posibles torturas o actos ilícitos cometidos durante la guerra contra el terrorismo.
La información está contenida en una carta enviada, en relación con un procedimiento judicial, por los abogados del Estado a una organización privada que está intentando conseguir en los tribunales datos sobre las actividades presuntamente ilegales ocurridas durante la Administración de Bush. La carta, remitida a la Unión de Libertades Civiles Americanas, afirma que "la CIA puede ahora identificar que el número de vídeos que fueron destruidos es de 92".
Se trata de una información de gran relevancia, tanto por el número tan abultado de posibles pruebas destruidas, como por la nueva política de transparencia que parece imponer esta nueva Administración en esa materia.
"La CIA intenta facilitar toda la información requerida por los tribunales y poner a disposición del público tanta información como sea posible", añade la carta mencionada. La CIA había reconocido anteriormente, bajo presión judicial, haber borrado los vídeos de los interrogatorios a dos sospechosos de Al Qaeda presos en Guantánamo. Pero nunca se dijo que ésa fuera una práctica tan extendida.
Falso ahogamiento
Este reconocimiento ahora abre una nueva vía de actuaciones judiciales contra el Gobierno que puede tener consecuencias y ramificaciones prolongadas en el tiempo y todavía difíciles de pronosticar. La CIA ha adelantado, no obstante, que intentará preservar el anonimato de sus miembros y que no facilitará los nombres de los agentes que participaron en esos interrogatorios o en la posterior destrucción de los vídeos.
El nuevo fiscal general, Eric Holder, ya fue advertido durante la comparecencia para su confirmación en el Congreso de que su admisión de que la técnica del falso ahogamiento, cuyo uso nunca fue prohibido por el anterior Gobierno, equivalía a tortura podía dar lugar a una cadena de demandas contra los anteriores responsables de la Administración.
Por su parte, el nuevo director de la CIA, Leon Panetta, también dijo en el Congreso que serían revisadas las tácticas de esa agencia en la guerra contra el terrorismo. Posteriormente, advirtió que algunas de esas tácticas no incluían procedimientos ilegales y podrían seguir siendo utilizadas.
Esta nueva información sobre la destrucción de grabaciones dará nuevos argumentos a quienes están peleando por la creación de una Comisión de la Verdad sobre los años de Bush.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 2009