Hay obras de las que nadie presume, pero hay otras que, pese a haber tenido una gestación dificultosa, todo el mundo se las apunta. Es el caso de Bracons. CiU, que inició el proyecto, sacó ayer pecho: sin su iniciativa, no habría habido inauguración. Pere Macias, en su doble condición de ex alcalde de Olot y ex consejero de Política Territorial, acompañó a Joaquim Nadal y José Montilla en la inauguración. Y lo hizo dando por hecho que la obra es más suya que de los actuales gobernantes.
Éstos, por supuesto, no se arredraron y presumieron de haber sido los artífices de la solución entre dos posturas enfrentadas: la de CiU, con un proyecto de difícil aceptación, y la de Iniciativa, que lo rechazó de plano desde el principio y hasta anteayer. Porque Iniciativa ya estaba en el Gobierno de la Generalitat cuando sus dirigentes acudían a manifestaciones contra la continuidad de Bracons y seguía en el Ejecutivo catalán cuando sus diputados votaron contra el proyecto en un pleno del Parlament.
ERC mantuvo la equidistancia, es decir, en el territorio estuvo en contra y en el Gobierno se calló.
Todo eso, sin embargo, se lo ha llevado el agua, como no podía ser de otro modo junto a una ciudad de la que dice el refranero que "si no plou a Olot, no plou en lloc". De modo que ayer, día luminoso de primavera, todos (casi todos) estaban a favor de Bracons. Todos (casi todos) eran sus padres y habían contribuido de uno u otro modo a la magna obra. CiU, en los inicios; los socialistas, siempre; Iniciativa, oponiéndose para conseguir las mejoras imprescindibles, según recordó ayer la formación en un comunicado.
Para que la fiesta fuera completa, CiU cogió el toro por los cuernos y ayer anunció la ampliación de la vía en cuanto esté en el Gobierno. Lo mismo que hicieron los socialistas, por boca de Pasqual Maragall, con el Eix Transversal. Por cierto, quien le replicó entonces de malos modos se llama Joan Delort y dirige los Mossos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de abril de 2009