La tensión no podía ser mayor. Tras la dura campaña de las elecciones gallegas y la crispación que sucedió al 1-M, el presidente saliente de la Xunta, el socialista Emilio Pérez Touriño, recibió en su residencia oficial al que será su sucesor a partir del 18 de abril, Alberto Núñez Feijóo, del PP.
La reunión, que duró casi dos horas y media, no pudo ser más cordial, según coincidieron ambos. No obstante, fuentes próximas al presidente en funciones señalaron que se inició con un reproche de Touriño a la dura campaña electoral del PP. Feijóo se desmarcó de las críticas más duras al bipartito y aseguró que él se limitó "a hacer propuestas". Touriño pidió a Feijóo que mantenga el veto a construir a menos de 500 metros del mar en zonas sensibles.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de abril de 2009