El proceso de integración de todas las cajas de Castilla y León fracasó con la misma intensidad con la que se anunció a los cuatro vientos. El 9 de febrero, Caja Círculo de Burgos hizo pública su oposición al proyecto por la pérdida de independencia en la gestión. Antes, Caja Ávila había mostrado reticencias.
Pero la crisis sigue apretando en forma de morosidad y aumento de los gastos. Por eso, ayer Caja España reconoció ante la CNMV que ha facultado "al presidente y a la dirección de Caja España para seguir y concretar negociaciones con Caja Duero con la finalidad de desarrollar procesos de integración".
Los expertos creen que la operación tiene claroscuros porque ninguna de las dos entidades "están muy fuertes. Además, es sumar negocios relacionados con el ladrillo de una misma región". Aun así, falta por conocer el modelo de integración, un tema clave.
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de mayo de 2009