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El bus del siniestro mortal iba a más del doble de la velocidad permitida

Dos de las heridas en el accidente, en el que murieron dos chicas, están en la UCI

Velocidad excesiva y despiste del conductor fueron las causas que provocaron el accidente que el domingo costó la vida a dos jóvenes deportistas de Lugo, cuando el microbús en el que viajaban acabó empotrado y semivolcado contra el muro de protección de una rotonda próxima al aeropuerto de Lavacolla, en Santiago. El análisis del tacógrafo determinó que la velocidad del vehículo era de 105 kilómetros por hora en una zona limitada a 40. Esta circunstancia se une a la posibilidad de que el conductor se despistara a la hora de tomar la salida correcta en dirección a Lugo, que era el destino final de la expedición del club de voleibol femenino Emevé, que previamente había llegado de Canarias tras proclamarse subcampeón de España.

La velocidad y una maniobra de corrección hicieron que el microbús chocara contra una valla y luego rebotara contra el muro de contención de la rotonda, lo que impidió que se hubiera precipitado desde siete metros a la A-54. Las muestras de dolor fueron patentes ayer en los actos fúnebres que se celebraron ayer en memoria de Aida Cela e Iris Arias, las dos jóvenes deportistas que perdieron la vida en el accidente. Fue "la mayor tragedia" de un equipo de voleibol en España, precisó el presidente de la federación española. La familia Bouza también vivió el dolor en carne propia. En el microbús viajaban Ana Bouza como entrenadora, una hija suya y dos sobrinas, que por fortuna no sufrieron heridas de gravedad en la colisión.El propietario de la empresa de transportes que fletó el bus, Bernardo Abeledo, desconocía ayer el dato oficial de la velocidad a la que circulaba. Sin embargo, no dudó en reconocer que el vehículo siniestrado "iba fuerte". "No sé si era ésa la velocidad, porque no nos dejaron acceder al atestado, pero la primera impresión es que iba fuerte. Con otra velocidad el vehículo volcaría, se arrastraría y pararía, pero en este caso su comportamiento fue otro", opinó.

El conductor, un policía nacional que había solicitado la excedencia, era, según el empresario, un hombre experto al volante, que había trabajado en Madrid. "Precisamente lo contratamos hace unos meses por la experiencia que atesoraba", recordó Abeledo, quien admitió que el trabajador se encuentra "totalmente hundido y sin ganas de hablar con nadie", aunque en un primer momento dijo que no superaba los 70 kilómetros por hora.

"No sé qué le ha podido pasar", se lamentó el empresario, quien solicitó que se realizara una "profunda revisión" de todos los elementos de seguridad del microbús, en el que, según fuentes de la investigación, algunos de los usuarios no llevaban el cinturón de seguridad.

La ciudad de Lugo se ha teñido de luto para llorar la trágica muerte de las deportistas. Dos de las heridas permanecen ingresadas en la UCI pediátrica del Hospital Clínico de Santiago. Una de ellas, la más grave, aunque estable, presenta traumatismo craneoencefálico severo que precisó intervención quirúrgica, además de traumatismo facial y policontusiones. Más favorable es la evolución de la otra ingresada en esta unidad, que está consciente y presenta un politraumatismo. También evoluciona favorablemente una tercera herida que está ingresada en la Unidad de Reanimación del mismo centro hospitalario, mientras que otra fue operada por cirugía plástica y quedó ingresada en el Servicio de Cirugía del Hospital de Conxo.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, trasladó su deseo de que se recuperen cuanto antes. La situación de consternación en Lugo relegó a un segundo plano el debate plenario en el Ayuntamiento, donde se guardó un minuto de silencio, se decretaron dos días de luto y se dio lectura a una declaración institucional de condolencia. Las banderas en Lugo ondean a media asta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de mayo de 2009