Cuenta Ana Becciú, albacea literaria de Olga Orozco, en el prólogo a este título póstumo, que cuando esta grande de la poesía hispánica murió en Buenos Aires el 15 de agosto de 1999 había dispuesto sobre su mesa de trabajo dos carpetas, A y B, que contenían poemas mecanografiados y firmados: su libro Últimos poemas. Orozco intuía que le llegaba la muerte, "enemiga invisible", y ordenó, se diría que con estímulo ulterior, su reflexión final sobre la vida, "vigilia de la eternidad" o acaso "sueño perdurable" (¿frenesí, ilusión, sombra, ficción?).
Para entonces, cuando la "voraz" está a punto de tragarse su cuerpo ("intermediario heroico en todas las batallas de la tierra y el cielo") y es ya "imposible aferrarse de las alas del tiempo: su vuelo soy yo misma", la poeta argentina había publicado una importante lista de títulos y recibido prestigiosos premios, pero no había olvidado la magia casi mítica de la infancia en su Pampa natal, el asombro de la adolescencia, la definitiva revelación que supone al amor. Convencida de que "siempre, en el fondo de todo hay un jardín" (que florece en este verso de su penúltimo poema pero es el mismo "jardín / antiguamente amado" que comenzó a brotar en 'Lejos, desde mi colina', perteneciente a su primer libro, Desde lejos, de 1946, y el mismo por el que se aleja para siempre su amiga Alejandra Pizarnik en 'Pavana para una infanta difunta', de Mutaciones de la realidad, 1979), Olga Orozco mira, una vez más, a los ojos de su soledad queriendo interpretar "la última señal". Para hacer, sí, un 'Balance de la sombra' ("no me dejes conmigo") pero también un 'Himno de alabanza' ("¿O no puedo cantar, amor, la noche de tu ausencia y el filo de tu espada?"). Recibidos como el acontecimiento literario que sin duda son, estos Últimos poemas iluminan con sus palabras nuestro universo, aunque no logremos, como Olga Orozco, "descifrar jamás el confuso alfabeto de este mundo".
Últimos poemas
Olga Orozco
Bruguera. Barcelona, 2009
80 páginas. 14 euros
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de junio de 2009