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Crónica:

Kobe se apropia de la final

Los Lakers anulan a Howard y barren a los Magic con 40 puntos de Bryant

Kobe Bryant fundió la canasta de Orlando, una expeditiva manera de proclamar la voracidad y determinación con la que está dispuesto a abanderar el asalto de los Lakers al título de la NBA. Escarmentados por el vapuleo que recibieron el año pasado ante Boston y por la desidia que en estos play offs les ha llevado a encallarse por momentos ante Denver y Houston, los Lakers barrieron a los Magic (100-75).

Bryant, que firmó una de las mejores actuaciones de todos los tiempos en una final, con 40 puntos, ocho rebotes y ocho asistencias, y la sobresaliente defensa que Gasol, Bynum y Odom llevaron a cabo sobre Howard y Lewis decantaron la balanza con una inusitada contundencia. Los Magic tuvieron un pobrísimo 29,9% de acierto en el tiro: 23 canastas de 77 lanzamientos. Sólo se habían quedado una vez en la temporada por debajo de los 80 puntos.

L. Á. LAKERS 100 - ORLANDO MAGIC 75

L. Ángeles Lakers: Fisher (9), Bryant (40; 8 rebotes, 8 asistencias, 2 robos y 2 tapones), Ariza (3), Gasol (16; 8 rebotes, 3 asistencias y 2 tapones) y Bynum (9) -quinteto inicial-; Odom (11), Walton (9), Farmar (0), Vujacic (0), Powell (3), Brown (0) y Mbenga (0).

Orlando Magic: Alson (6), Lee (7), Turkoglu (13), Lewis (8) y Howard (12) -quinteto inicial-; Pietrus (14), Battie (2), Gortat (4), Nelson (6) y Redick (3).

Árbitros: Dan Crawford, Joe de Rosa y Ken Mauer.

18.997 espectadores en el Staples Center.

Gasol, decisivo en el marcaje a la estrella de Orlando, logró 16 puntos y ocho rebotes

Nadie pudo con Kobe. Ni Lee ni mucho menos Pietrus, el alero francés que en la serie anterior, ante Cleveland, brilló por su labor de zapa sobre LeBron James. Eso llevó a Stan van Gundy, entrenador de los Magic, a elogiar a Bryant: "Estuvo grandioso, tremendo en todo lo que hizo en el ataque. Pero también le c oncedimos todo el espacio para que lanzase sus tiros desde cualquier posición y se elevase sin problema".

Kobe cargó con el peso ofensivo y con una ráfaga de canastas tremebunda en los pocos momentos en que realmente lo necesitó su equipo. Howard, a sus 23 años y en su primera final, pareció resignado a cederle sus poderes de Supermán. Se quedó en 12 puntos con sólo una canasta en juego en sus seis escasos lanzamientos, aparte de 10 aciertos en 16 tiros libres. "Nunca habíamos tirado tan mal como lo hicimos ante los Lakers", concluyó, cariacontecido, Howard.

Gasol evidenció su talento y la consistencia e importancia capital de su juego para acabar con 16 puntos, ocho rebotes y tres asistencias con una serie de tiro de siete de 12 más dos de dos en lanzamientos libres. Pero esta vez en lo que más brilló fue en su defensa, primero sobre Lewis y después sobre Howard. "Es muy importante pararle o intentar contenerle. Hay que jugarle duro y mantenerle en este tipo de número", explicó el pívot español. A los Lakers les sobró más de medio partido para dar su primer e intimidatorio paso hacia el título. Poco antes de llegar al final del tercer cuarto, habían abierto una brecha demoledora: 82-56.

Van Gundy dio cancha a Nelson en el segundo cuarto. La reaparición del base, lesionado desde principios de febrero, cambió la fisonomía del equipo. Nelson apenas había efectuado un par de entrenamientos con sus compañeros. Pero se trata de un magnífico jugador. Su inclusión en la primera refriega de la final podría ser una apuesta de los Magic por recuperar una pieza fundamental, pero los efectos inmediatos resultaron contraproducentes.

Precisamente cuando daba la sensación de que los Magic estaban en disposición de desplegar rapidez y capacidad para combinarse en el ataque (28-33) empezó el recital de Bryant. Pidió tiempo muerto Phil Jackson, devolvió a la cancha a la figura del equipo y los Lakers empezaron a mover mucho mejor el balón y a encontrar huecos en la defensa de los Magic. Cuando Van Gundy rectificó y devolvió a Howard y Turkoglu a la pista, su conjunto iba camino del descalabro. Perdida la eficacia defensiva, su ataque se atascó. El parcial de 11-0 abrió hueco por el lado contrario, el de unos Lakers cada vez más a gusto. "Soy el líder y era mi responsabilidad dar el máximo". Así de sencillo, según Bryant. El segundo partido, de nuevo en el Staples Center de Los Ángeles, se disputará en la madrugada española del lunes (Canal +, 2.00).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de junio de 2009