Apenas apagados los ecos de la matiné del domingo 31, en la que el Artemis Ensemble, debidamente reforzado, hizo dos soberbias versiones camerísticas de las Sinfonías nº 1 y nº 6 de Beethoven, el festival Mozart dedica su tercer fin de semana a la música vocal. El nombre del Coro del Palau de la Mùsica Catalana es sinónimo de calidad en música sinfónico-coral y también en ópera. Los aficionados coruñeses, testigos de gandes actuaciones suyas, pudieron apreciar el jueves su calidad en el canto "a capella". Afinación, timbre, gama dinámica y ductilidad estilística quedan al desnudo en él y el auditorio coruñés pudo apreciar el jueves en el Colón todo su verdadero valor. Una pequeña tensión en el registro más agudo de las sopranos en Musicians wrestle... de Carter, no empaña el brillo de una muy meritoria actuación.
La dirección de Jordi Casas, de gesto preciso y nervioso, tuvo eficacia, musicalidad, y notable claridad de planos sonoros y de líneas en las pocas partes de escritura contrapuntística del programa. Éste comprendía tres canciones de Elliot Carter, dos Salmos de Felix Mendelssohn, tres canciones de éste y otras tantas de su hermana Fanny. Cada vez que se escucha una obra de ésta se entiende mejor la admiración y veneración que Felix le profesaba y la injusticia de un mundo en que ser mujer era óbice decisivo para la fama. Jordi Armengol demostró su dominio del estilo mendelssohniano en su interpretación al piano de cuatro Canciones sin Palabras de Felix.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de junio de 2009