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Análisis:EL ACENTO

De quién son esas monedas

En Tampa, Florida, el juez ha dado la razón a España, y no a la empresa Odyssey Marine Exploration, en el contencioso sobre Nuestra Señora de las Mercedes, que se hundió hace 200 años cerca de las costas de Portugal.

Si ha habido disputa es porque el barco transportaba un tesoro, y fueron los de Odyssey, y no las autoridades españolas, los que lo encontraron. A partir de ese momento se armó el lío jurídico. ¿A quién pertenecen esas 500.000 monedas? ¿A sus dueños, que obviamente desaparecieron hace ya tiempo? ¿A los tipos que ponen trabajo y tecnología para localizar esas riquezas en el fondo de los océanos? ¿O a los países a los que pertenecen los buques siniestrados? El juez ha argumentado así: "Las leyes internacionales reconocen la solemnidad de su recuerdo [se refiere a La Mercedes] y el interés de España en preservarlo". La siguiente frase subraya que esa corte "promueve el respeto recíproco por los muertos de nuestras naciones en el mar".

Traducción: las cosas de un determinado país pertenecen a ese país. El juez de Tampa ha utilizado palabras como solemnidad, recuerdo, preservar, respeto recíproco, muertos y naciones. Y ha fallado a favor de España. Odyssey tenía de su lado el haber encontrado una fortuna valorada en más de 370 millones de euros: los escudos de oro, reales de plata, lingotes de bronce y demás riquezas. A favor de España jugaba que el tesoro viajaba en las entrañas de un buque de guerra del que era propietario el Estado español cuando saltó hecho añicos el 5 de octubre de 1804 por culpa de un cañonazo de la flota inglesa.

Ha sido sólo el primer asalto de una pelea que promete ser larga. Y costosa: tras el fallo, las acciones en Nasdaq que tiene la compañía cayeron un 41%. La próxima cita será ante un tribunal de apelación. Odyssey va a argumentar que La Mercedes viajaba en una misión comercial cuando fue alcanzada, y quiere conseguir el apoyo de los descendientes de la tripulación del barco. España volverá a insistir en lo mismo. Que existen leyes internacionales, y una historia detrás, y que las estratagemas utilizadas por Odyssey (colaborar poco, ocultar datos), más que ser las de una empresa con vocación científica parecen las de una cuerda de viejos piratas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de junio de 2009