Soy mujer, sin estudios, y actualmente estoy en trámites de divorcio. Y aunque cuesta trabajo salir de esta situación, estoy haciendo un curso de formación y tengo representación jurídica. No es que me sienta completamente apoyada por esta sociedad, aún queda camino por andar.
Pero cuando siento flaquezas pienso en todas esas mujeres que no tienen la oportunidad que tengo yo ahora de salir de una situación que no quiero seguir soportando. Que por el hecho de ser mujeres ven cortadas sus alas y por nacer en un lugar determinado carezcan de derecho a la justicia. Aquellas que no tienen quienes las defiendan, que no pueden acceder a una educación, a un trabajo, a la sanidad... muchas de ellas muriendo por el don más bello que pueda tener una mujer, que es el de dar la vida a otro ser.
Quisiera hacer desde aquí un llamamiento para que nuestros dirigentes hagan algo para cambiar esta situación en todo el mundo. También quiero dar las gracias a quienes han luchado y siguen luchando para que no pare de cambiar aquí. Gracias. Muchas gracias.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de junio de 2009