El primer ministro británico, el laborista Gordon Brown, sufrió ayer una rotunda derrota en las elecciones locales. Pese a ello, y sin esperar a los resultados de los comicios europeos, que se auguran aún peores, Brown ganó tiempo con una mínima remodelación de Gobierno y afirmó que no piensa dimitir: "No voy a vacilar. No me voy a marchar".
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de junio de 2009