Nacho Duato, que presenta tres coreografías, dirige a la Compañía Nacional de Danza, al frente de la cual lleva casi 20 años como máximo responsable artístico. Dos de sus últimas piezas O domina nostra y Gnawa y la primera creación del bailarín Gentian Doda, De paso, integran la propuesta de danza que hoy se puede contemplar en un escenario singular y al aire libre, los Jardines del Generalife, que fueron residencia real de verano en la Alhambra.
O domina nostra, que abre el programa, es una composición para soprano y órgano del músico Henryk Górecki, inspirada en la Virgen negra de Jasna Gora, que simboliza la independencia polaca en la Segunda Guerra Mundial
Concebida para el aire libre, Duato pretende acercar con esta pieza una virgen "muy terrenal" a la gente. Once bailarines, entre ellos sólo una mujer, llevan a escena esta obra que profundiza en la figura de la virgen como eslabón entre el hombre y lo divino, asegura el coreógrafo, que aunque no es creyente se confiesa "religioso" en su vida.
La segunda parte, De paso, fue creada por Gentian Doda y se inspira en el cuento de Chéjov En el camino real. Explora las situaciones impredecibles de la vida con lenguaje coreográfico contemporáneo.
El programa lo cierra otra pieza del coreógrafo valenciano, de nombre Gnawa, que fue estrenada por la Hubbard Street Dance Chicago en 2005. La pieza de Duato intenta transmitir a través del movimiento la sensualidad del paisaje con una sugerente música repleta de sonidos españoles y norteafricanos.
en los jardines del generalife, a las 22.30.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de junio de 2009