Artesa de Segre (Noguera) vive una particular guerra de farmacias que ha sacado a cientos de vecinos a la calle. La dueña de la botica más antigua ha logrado que un juez cierre la segunda farmacia del pueblo, abierta hace dos años, alegando que Artesa no cuenta con suficientes habitantes como para tener dos farmacias. Pero ahora, una vez logrado el cierre, su hijo ha solicitado la apertura de una nueva botica, amparándose en una normativa que favorece a quienes ya cuentan con una oficina en la familia. La situación ha indignado a los vecinos, que se han manifestado en dos ocasiones cortando el tráfico de la carretera que atraviesa la población y se solidarizan con las propietarias de la farmacia cerrada.
"Es una injusticia y nos manifestaremos lo que haga falta", dice una vecina
Es media mañana y en el Bar del Poble hay cuatro mesas de jubilados que juegan plácidamente a la botifarra. Entre jugada y jugada, los contendientes aprovechan para sacar a relucir el tema de la farmacia. Todos coinciden en señalar que Artesa de Segre necesita dos farmacias. "Yo no apoyo ni a la una ni a la otra, pero me parecería bien que hubiera competencia y que cada uno vaya a comprar a donde le vaya mejor. Lo que no está bien es lo que les han hecho a las pobres chicas, que habían abierto una con toda la ilusión. Por lo que se ve, aquí continuamos con la dictadura de siempre", señala Benito Pijuán, de 83 años, de forma apasionada.
La verdad es que cuesta encontrar a un lugareño que no esté de parte de las nuevas farmacéuticas. "Estamos con ellas porque en este caso se ha cometido una injusticia y nos manifestaremos las veces que haga falta", señala Elisabeth Lapeña, de 23 años. Su compañera de paseo, Isabel Galiano, es más contundente: "La única que tendría que estar abierta es la que han cerrado. La otra tiene un mal servicio, atienden al público de malas maneras y con el cigarrillo en la boca".
La propietaria de la farmacia, María Rosa Aldavó, declinó ofrecer su versión alegando que todo lo relacionado con este tema lo llevan sus abogados.
El caso tampoco escapa de las opciones políticas, aunque nadie osa reconocerlo en público. La oficina antigua se identifica con el PP, y la clausurada, con ERC. Gemma Pla y Gemma Campabadal, las dueñas de la botica clausurada, son nuera e hija de Jaume Campabadal, alcalde republicano del pueblo entre 1991 y 2003.
Dos años y tres meses es el tiempo que ha permanecido abierta la farmacia Pla-Campabadal. El pasado 17 de junio, una inspectora de Salud instó el cierre de esta farmacia, ubicada en la calle de Balmes, en cumplimiento de una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.
Era el punto final de una larga lucha que las dos farmacéuticas iniciaron en 2003. Ese año solicitaron al Colegio de Farmacéuticos de Lleida la apertura de la oficina. Pero este organismo, que vela por los intereses de sus colegiados, se lo denegó aduciendo que Artesa no contaba con suficiente población. Pla y Campabadal recurrieron entonces al Departamento de Salud, que les dio la razón y permitió la apertura al utilizar para contabilizar la población un baremo distinto que incluye las segundas residencias.
Pero la propietaria de la farmacia más antigua, María Rosa Aldavó, presentó un recurso en los tribunales, que le han dado la razón,
"Con el baremo de Salud había población suficiente cuando hicimos la petición", afirma Gemma Pla, "pero el tribunal ha revocado ese criterio. En otras sentencias posteriores, los jueces han aceptado el baremo de Salud para autorizar varias farmacias en Cataluña. Hemos sido víctimas de una injusticia", añade. La sentencia del TSJC es firme, por lo que las jóvenes farmacéuticas han tenido que empezar de cero el proceso para conseguir otro permiso para abrir la farmacia.
En este momento, el censo del municipio ha crecido y supera los 5.000 habitantes, según certifica el Ayuntamiento, por lo que la localidad puede albergar una segunda farmacia. Pero ahora hay otro candidato para abrirla y éste no es otro que el hijo de María Rosa Aldavó, Ignasi Mola. La normativa que regula la apertura de nuevas oficinas le concede mucha ventaja, ya que al haber dos solicitudes, el beneficiario se decidirá por un concurso de méritos. Y Mola acumula más al haber trabajado como adjunto en el establecimiento de su madre durante muchos años.
"Si le dan la farmacia a él, ya tendrán el monopolio, que es lo que realmente persiguen", afirma Gemma Pla. "La normativa actual dificulta que los farmacéuticos jóvenes puedan acceder a la apertura de una farmacia", añade.
El alcalde de Artesa de Segre, el republicano Domènech Sabanés, reconoce que el vecindario está revolucionado por el conflicto de la farmacia y el tema ya ha llegado al pleno municipal. "Es incongruente que en pleno siglo XXI se mantenga el monopolio de las farmacias y no sea posible el libre mercado. La competencia es buena para todos y aquí estábamos contentos con dos farmacias porque había mejorado el servicio", concluye Sabanés.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de julio de 2009