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Primer paso para juzgar a Camps

Historia de un repudio

Camps ha renegado de su relación con Pérez, quien fuera su "amiguito del alma"

"Tengo la suerte de saludar a muchas personas a lo largo del año porque soy el presidente de la Generalitat". Desde que estallara el caso Gürtel, una de las principales líneas de defensa de Francisco Camps ha consistido en poner tierra de por medio y negar su relación con Álvaro Pérez, El Bigotes, adjudicatario de millones de euros en contratos del Consell a través de la empresa Orange Market.

Camps y su entorno han tratado de reescribir la estrecha relación que mantuvieron con Pérez, la persona que se ganó su simpatía, que entraba y salía de la sede regional del PP en Valencia y del Palau de la Generalitat y que se convirtió en el encargado de montar la práctica totalidad de los actos del PP desde 2004. El mismo que se encuentra imputado por cohecho, falsedad documental, tráfico de influencias, fraude fiscal, blanqueo de capitales y asociación ilícita.

Unas grabaciones evidenciaron la cercanía de Pérez y la familia de Camps

Sin embargo, la realidad se ha encargado de recordar, a golpe de titular, que las relaciones entre Camps y El Bigotes iban más allá de los saludos protocolarios. De otra forma, no se entiende cómo el presidente de la Generalitat acudió a la celebración de las segundas nupcias de Pérez el 14 de marzo de 2008. Camps arropó a Pérez en su boda, al igual que el secretario general del PP, Ricardo Costa, el ex vicepresidente popular, Víctor Campos, el director general de RTVV, Pedro García, y Francisco Correa, presunto cabecilla de la trama corrupta. Según los asistentes al convite, el responsable de Orange Market tuvo palabras de elogio hacia Camps, a quien agradeció su amistad.

Los máximos dirigentes del PP valenciano, Camps incluido, también estaban convidados al bautizo de la hija de Pérez, el 7 de febrero, pero sólo acudió Pedro García. Un día antes, viernes, la policía registró Orange Market. El lunes, Álvaro Pérez ingresó en prisión.

La estrategia de distanciamiento de Camps respecto a Pérez se vino definitivamente abajo cuando EL PAÍS publicó en abril unas conversaciones mantenidas en Navidades y grabadas por la policía como parte de la investigación sobre la trama corrupta. El presidente mostraba una intensa cordialidad con El Bigotes, a quien se llegó a referir como "amiguito del alma" y le lanzó un "te quiero un huevo". La misma proximidad se puso de manifiesto entre Álvaro Pérez y la esposa de Camps, que le reprochó al responsable de Orange Market haberse "pasado 20 pueblos" con un regalo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de julio de 2009