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Análisis:EL ACENTO

Derrapajes, los de Ecclestone

Es imposible abrirse paso a través de la espesura del pensamiento político -por decir algo- de Bernie Ecclestone, el patrón de la fórmula 1. Este buen señor, de profundas hendiduras en las mejillas, sostiene impertérrito, nada menos que en The Times, que Hitler "estaba en situación de poder mandar a mucha gente y supo hacer bien las cosas". Como cabe deducir de la ruina y los millones de muertos que causó en toda Europa, cabría añadir. Pero Ecclestone no está para inferencias complejas. Animado, sorprende con un ejercicio de funambulismo argumental: "Al final se perdió, no se comportó como un dictador". ¿Quiere decir el gran Bernie que al final Hitler se comportó como un demócrata? ¿Cuando se suicidó, quizá? ¡Ahí es nada, un Hitler blando y corrompido por el sufragio universal, como un diputado socialdemócrata cualquiera! Pero, cuidado, que la batidora mental de Ecclestone no deja de batir. Véase este vívido ejemplo de cómo emulsionar el culo con las témporas: "Cometimos un error cuando apoyamos la idea de quitar de en medio a Sadam Husein (...) Lo mismo pasó con los talibanes. Hay gente famélica en África y nosotros no hacemos nada. En cambio, nos metemos en asuntos que deberíamos dejar de lado".

Con la fineza de un Licurgo, Ecclestone viene a proclamar que dictadores y talibanes serían capaces incluso de acabar con el hambre en el mundo. Lástima que los demócratas interfieran torpemente todo el rato. Concluye con fino humor inglés, heredado de Pajares y Esteso, que Max Mosley, hijo de Oswald Mosley, fundador de la Unión Británica de Fascistas y frecuentador de orgías sadomasoquistas con disfraces nazis, sería un buen primer ministro. Y Cruella de Vil, la mejor ministra de protección animal, le faltó añadir.

Leído el pensamiento de Ecclestone y rechazado el atenuante de su provecta edad, que en todo caso le permitió comprobar de primera mano lo bien que hacía las cosas Hitler, caben dos excusas misericordiosas. O en los circuitos de fórmula 1 todavía se utiliza gasolina con plomo y el plomo tetraetilo ha dañado la sinapsis neuronal del declarante o ha llegado el momento de practicar el control antidoping en los circuitos de F-1. Entre los directivos, por supuesto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de julio de 2009