Acuciado por la necesidad de obtener más recursos con los que hacer frente a la crisis, el Ejecutivo subió los impuestos sobre el tabaco y los combustibles a mitad de junio. Los precios lo notaron casi inmediatamente, sobre todo el tabaco, y han puesto su granito de arena para evitar que la caída de precios en junio, un 1% frente al mismo mes del año pasado, fuera mayor. En la comparación con mayo, los precios subieron un 0,4%, según Estadística, y de ese porcentaje una décima corresponde al tabaco.
A la bajada anual de precios contribuyeron decisivamente los alimentos y las bebidas no alcohólicas, que bajaron un 1,8%, y el transporte (-8,8%). En el otro lado, y destacados, aparecen las bebidas no alcohólicas y el tabaco. Concretamente, este último producto registró en junio una subida anual del 11,1% y una mensual del 6,1%, la mayor de todas las rúbricas del índice.
Con los datos de junio, los precios encadenan cuatro meses consecutivos de caída interanual. A pesar de ello, el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, descartó un escenario de deflación y destacó que "el ritmo de descenso se está moderando". Además realizó una lectura positiva del dato al afirmar que contribuye a mejorar la competitividad de las empresas españolas y elevar la renta de las familias.
De la misma opinión es Javier Andrés, de la Universidad de Valencia, para quien la caída de precios actual no es más que un valle pasajero. De hecho, él apunta a que pronto se empezarán a notar las bajadas de tipos de interés y las inyecciones monetarias y retornará la inflación.
Por su parte, la inflación subyacente, la que elimina los elementos más volátiles como el precio de los combustibles y los alimentos frescos, se situó en el 0,8% al caer una décima en junio.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de julio de 2009