Las ofertas de última hora no han salvado los muebles en la Costa Daurada. La zona ha saldado el primer mes del verano con la pérdida del 16% de los turistas con relación al mismo periodo del año pasado. Es el peor balance desde el bajón turístico que siguió a los Juegos Olímpicos de 1992. Así lo revelan los datos definitivos de julio emitidos ayer por el Observatorio Turístico de la Costa Daurada. De las cerca de 46.000 plazas hoteleras que ofrecen Salou, Cambrils y la Pineda, núcleo fuerte del turismo de sol y playa en Cataluña, se han quedado vacías más de 11.000. La ocupación ha sido del 76%, y el bajón, considerable. En julio de 2008 se cubrió el 92% de las plazas pese a los síntomas de agotamiento del modelo turístico de la zona.
El parón económico ha frustrado el fomento del turismo cultural
La crisis ha propiciado una caída que la Costa Daurada trató de evitar fomentando las posibilidades de turismo cultural que ofrece el territorio interior de Tarragona. El parón económico ha frustrado por ahora esta reorientación de modelo. "Son días difíciles. Ha sido un mes muy flojo", admitió el vicepresidente de la Asociación Hotelera Salou-Cambrils-La Pineda, Joan Antoni Padró. Podría haberlo sido más. La asociación señala que el turismo interior (los catalanes que veranean en Cataluña) ha mantenido el nivel del año pasado e incluso ha aumentado en algunas localidades. Su peso es menor -seis de cada 10 turistas del pasado julio eran extranjeros-, pero amortiguan la caída en barrena de mercados como el británico, cuyos ciudadanos afrontan unas vacaciones de pánico. La devaluación de su moneda se superpone a la crisis del bolsillo de los británicos, que en 2008 constituyeron el 51% de los turistas que veranearon en Salou. La fortaleza del euro también amedrenta a veraneantes estadounidenses y asiáticos, que comienzan a ver España como un país encarecido.
La publicidad negativa de la nueva gripe es otro de los factores que explican el descenso, señala el sector. La pandemia no preocupa en exceso en Tarragona, pero su eco cobra fuerza en países tradicionalmente de peso para la Costa Daurada. Es el caso de Rusia, cuyos turistas representaron más del 30% de los veraneantes de la Pineda el año pasado. El país euroasiático incluyó a España en la lista negra de destinos a los que no viajar. "Se ha creado la percepción de que España es un territorio peligroso para la salud, el Gobierno recomienda no pisar ese país este verano", lamenta la delegación de la Oficina de Turismo de Cataluña en Moscú. Las esperanzas del sector recaen en aumentar la ocupación en agosto hasta rozar el 85%. "Para ello ya hemos empezado a ampliar las ofertas y promociones", señaló Padrós.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de agosto de 2009