Todo un arsenal de obreros, máquinas y pequeños robots se instalan cada noche, y hasta altas horas de la madrugada, en las avenidas más concurridas de Valencia. Ahora le ha tocado a la Gran Vía Fernando el Católico. Su trabajo consiste en pavimentar las calzadas. A pesar de que desde mediados del pasado mes de julio, y previsiblemente durante todo agosto, los vecinos verán molestado su descanso debido a las obras, tanto alboroto tiene varios objetivos. Por una parte, las capas de asfalto fonoabsorberte que está colocando el Ayuntamiento en Fernando el Católico, como ya hizo en la otra Gran Vía, la del Marqués del Turia, reducirán en más de un 50% el ruido que hacen los vehículos al circular, y por otra, la nocturnidad de las labores permite avanzar más rápidamente y no cortar la circulación durante el día.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de agosto de 2009