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De 'superdelegado' a figurante

En la carrera por el control del PP orensano el superdelegado de la Xunta no es capaz de hacer sombra a Baltar, que se maneja como nadie en los entresijos de poder de su feudo orensano. Martínez lo ha intentado. Ha empezado a repartir fondos -más de 6 millones de euros de la Xunta- y a favorecer a los alcaldes de pequeños municipios del PP, lo que le costó una bronca de los regidores socialistas y una denuncia de la Federación Galega de Municipios y Provincias (Fegamp).

Pero el contrapoder que Feijóo colocó en la provincia sigue, a su pesar, en el papel de figurante. El superdelegado ya entró con mal pie. Al mes de debutar, lo citó un juez, imputado por los supuestos delitos de estafa y malversación en la gestión de fondos comunitarios. Cuando se defendió negando las acusaciones, Baltar alentó las dudas ante la prensa: "Quiero creer que dice la verdad".

Martínez, hasta hace unos meses alcalde de Arnoia, compartió con Baltar décadas en la Diputación, en donde fue su vicepresidente. El barón orensano vuelve ahora a limitar las funciones de Martínez para que no pase de personaje secundario en la provincia. Su agenda evidencia el perfil bajo en que ha derivado de momento su rimbombante cargo.

De momento, ha entregado una medalla de oro a una deportista local en natación; se ha reunido con un pequeño comité de empresa, entregó diplomas a 28 desempleados y asistió a la suelta de un águila en el Xurés. Una ínfima agenda de actividades, siempre combinadas con las tradicionales fiestas gastronómicas. Sólo alzó la voz para censurar a los alcaldes de Baltar que manejaban la carta contra Feijóo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de agosto de 2009