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Elcano revive su hazaña

La réplica de la nao 'Victoria' se suma a los actos del 800º aniversario de Getaria - La representación se ha adelantado dos años

Ochocientos años no se cumplen todos los días. Getaria celebró ayer sus ocho siglos de vida con la representación del desembarco de Elcano tras dar la vuelta al mundo en un barco cuya réplica viajó desde Sevilla para estar presente en el acto. "Fuiste el primero que me dio la vuelta", reza en latín la leyenda escrita en el globo terráqueo que Carlos I regaló a Juan Sebastián Elcano en 1522 tras su odisea.

Rigores históricos aparte -el marino atracó en el puerto de Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, el 6 de septiembre de ese año-, el municipio en el que nació el navegante en 1476 celebró durante las fiestas patronales la representación antes de tiempo. "Este año no tocaba", confirma una vecina de Zarautz nacida en Getaria, pero un aniversario tan redondo como el ochocientos supone una buena razón para saltarse las costumbres.

Cerca de un centenar de vecinos participan en la recreación histórica

La copia de la nave del histórico viaje llegó a Getaria desde Sevilla

Además, este año el desembarco ha resultado doblemente especial, ya que la réplica de la nao Victoria, la única de las cinco carabelas que inició el viaje que logró llegar al puerto gaditano, viajó desde la Fundación Elcano en Sevilla hasta la localidad guipuzcoana.

250 hombres, 1.124 días, cinco carabelas, mucho sufrimiento y el regreso de tan sólo 18 de los navegantes con Elcano al frente son las cifras de este suceso histórico. Desde primera hora de la tarde, la expectación se palpaba ayer en Getaria. La Victoria llegó al puerto entre cañonazos, ante el silencio de los turistas y la atenta mirada de autoridades. Las velas sucias y el color oscuro de la madera imponían.

Desde los balcones y los altillos del mobiliario urbano, cientos de personas, como Haizea e Intza, disfrutan del desembarco de 18 silenciosos hombres harapientos que arrastan los pies. Como contrapunto, las 20 mujeres de Orio que arreglan las redes de un buque afirman que lo primero es terminarlas. Inma explica que se trata de una tarea dura a la que cada vez se dedican menos personas, pero sin redes en condiciones no hay pesca.

De quienes trabajan hoy en el mundo de la pesca a quienes lo anhelan. Isidro, un arrantzale jubilado de Mutriku, recuerda sus tiempos en el mar mientras ve pasar a la comitiva. Eso sí, destaca: "Lo primero eran los peces; luego las personas que estábamos allí".

"El pueblo entero se vuelca" en el acto, destaca el concejal de Cultura, Ekaitz Balenciaga. Preparar un evento de semejante envergadura requiere tiempo y el esfuerzo de más de 100 vecinos de la localidad. Nada de actores profesionales. El tío de Intza es uno de los navegantes que, tras el desembarco, camina descalzo hasta la iglesia de la Virgen de la Antigua, donde agradecen su suerte. Ya engalanados, avanzan al encuentro de Carlos I y, finalmente, el pueblo se une para acabar cantando el Himno a Elcano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de agosto de 2009