Las exequias del ex presidente surcoreano y premio Nobel de la Paz Kim Dae-jung se han convertido en el escenario propicio para el acercamiento entre las dos Coreas. El enviado norcoreano a la ceremonia se reunió ayer en Seúl con el presidente de Corea del Sur, Lee Myung-bak, en el primer contacto que mantienen ambos gobiernos desde la toma de posesión de Lee, hace 18 meses.
En el encuentro, que duró 30 minutos, la delegación comunista entregó un mensaje del dictador Kim Jong-il, en el que éste expresa su deseo de mejorar las relaciones con su vecino del sur. Es la señal más reciente de que el empobrecido Norte está intentando salir de su aislamiento, agudizado tras desafiar a la comunidad internacional con una prueba nuclear subterránea en mayo y el posterior lanzamiento de varios misiles, entre ellos uno de largo alcance, que le granjearon nuevas sanciones de Naciones Unidas.
Con el restablecimiento de los lazos, el Norte espera recibir inyecciones financieras del Sur, que en el pasado llegó a proporcionarle ayuda equivalente al 5% de su producto interior bruto. La quebrada economía norcoreana se ha resentido de las sanciones internacionales, destinadas a cortar la vital fuente de ingresos que el régimen comunista tiene en la venta de armas y misiles. La presidencia surcoreana, que ha mantenido una línea de dureza respecto a su vecino del norte, no quiso desvelar el contenido de la carta de Kim Jong-il. Corea del Norte había calificado a Lee de "traidor" por su decisión de condicionar la ayuda a Pyongyang a su desarme nuclear, e incluso llegó a amenazar con "reducir a cenizas" a Corea del Sur.
"El presidente Lee cree que no hay nada que no pueda resolverse mediante el diálogo y de una forma sincera", dijo un portavoz surcoreano, que describió el ambiente de la reunión como "serio y discreto". "Todo fue muy bien. Volvemos de buen humor", declaró por su parte Kim Ki-nam, jefe de la misión norcoreana. La delegación, la primera enviada por Pyongyang en dos años, había llegado el viernes a Seúl para los funerales de Estado de Kim Dae-jung, que propició la primera cumbre entre los dos Estados, enemigos desde el final de la guerra de Corea (1950-1953). Entre 15.000 y 20.000 surcoreanos, según cifras oficiales, despidieron al ex presidente. Los enviados norcoreanos tenían previsto regresar el sábado, pero finalmente prolongaron la visita y se reunieron con Lee Myung-bak.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de agosto de 2009