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CARTAS AL DIRECTOR

Racionalidad en los encierros

Correr los encierros debería tener unos límites razonables.

No parece lógico que menores de edad participen de forma activa en una tradición que lleva implícito un riesgo tan importante para la vida.

No es menos cierto que las fiestas en las que el toro es la figura estelar tienen un gran arraigo entre la población, pero esto no debe ser motivo para que la racionalidad se relegue a un segundo plano. Datos preocupantes son las seis personas que han perdido la vida, en lo que va de año, delante de los toros y los diversos heridos

Los últimos acontecimientos lamentables que hemos conocido en diferentes localidades, han vuelto a abrir el debate acerca de los límites que se deberían establecer para evitar que año a año se sucedan estos gravísimos incidentes. Las autoridades no pueden permanecer por más tiempo detrás del "burladero". Deben salir al centro del "ruedo y torear con valentía y arrojo" para poner de una vez por todas coto al luto que tiñe algunas fiestas de pueblos y ciudades. La muerte de cualquier persona conlleva mucho dolor, pero si es menor de edad el dolor se multiplica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de agosto de 2009