El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, pidió ayer al consejero valenciano de Gobernación, Serafín Castellano, del PP, no sólo cooperación y lealtad institucional, sino "educación institucional". La reprimenda la hizo tras la inauguración de la comisaría provincial de Alicante, que ha costado 9,6 millones de euros y tiene capacidad para 600 agentes. En este acto, organizado por el Ministerio del Interior, se invitó a representantes de todas las administraciones, incluido el consejero, que aprovechó el acto para arremeter contra el Gobierno socialista.
El ministro fue el único en intervenir para agradecer la colaboración de las instituciones en el proyecto de la nueva comisaría y en la lucha contra la delincuencia. Tras el acto oficial estaba prevista una rueda de prensa de Rubalcaba, pero mientras los periodistas esperaban, el consejero se coló y pidió permiso para hablar. Y lo hizo. Sin esperar a nadie, cogió el micrófono y arremetió contra el Gobierno de Zapatero por incumplir la promesa de dotar a 11 poblaciones con más de 30.000 habitantes de comisarías; denunció que lleva un año esperando la firma de un convenio de infraestructuras, habló de problemas de seguridad en las cárceles, de inmigración, de pateras y situó a la Comunidad Valenciana "a la cola en efectivos y en los primeros puestos en mayores tasas de criminalidad".
El ministro, perplejo y a preguntas de los periodistas, ironizó sobre las palabras de Castellano y dijo que "son un modelo a estudiar" de la lealtad institucional entre administraciones. Fuentes del ministerio afirmaron que "no fue ni el marco, ni el tono" adecuado para las palabras de Castellano que cuestionaban la eficacia de las fuerzas de seguridad y su trabajo. "Si a uno se le invita lo que no debe hacer es criticar en público a la persona que te ha invitado", plantearon.
Rubalcaba, además, recordó al consejero que "todos los policías salen del mismo sitio, y no se puede pedir más en un lado y otro, porque la bolsa es la misma", en alusión a su reivindicación de más Policía Autonómica, que apenas tiene competencias. El "dilema" es destinar policías autonómicos contra el juego o dedicar policía contra la delincuencia, el narcotráfico o la inmigración. "Yo prefiero lo segundo", subrayó Alfredo Pérez Rubalcaba, quien recordó que tras cinco años de Gobierno socialista en Alicante trabajan ya 1.469 efectivos policiales más que antes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de septiembre de 2009