El Gobierno bendijo ayer la facultad de Medicina de la Universidad Católica San Vicente Mártir con la visita del secretario general de Universidades, Màrius Rubiralta. El alto cargo del Ministerio de Educación recorrió las aulas de San Carlos Borromeo, donde se imparte la carrera; las clínicas donde se realizan las prácticas, y las oficinas centrales de la Católica, en el campus de Santa Úrsula, acompañado del rector, José Alfredo Peris, y de Carlos Osoro, arzobispo de Valencia y gran canciller del centro privado. Rubiralta se llevó de allí una "excelente" impresión.
¿Alguien dijo conflicto? El secretario general quitó importancia al pulso que el Ejecutivo y la universidad de la Iglesia mantuvieron durante dos años y hasta hace unos meses después de que la Católica abriera la facultad y la matrícula de Medicina sin tener permiso para ello. Se trató, dijo, de escollos parecidos a los que han encontrado "gran parte de los 1.300 grados" aprobados por Educación. Dio también por descontado que los alumnos que en 2007 empezaron el título propio llamado Introducción a las Ciencias de la Salud quedarán asimilados, cuando se inicie el curso, a alumnos de tercero de Medicina. Rubiralta trasladó la responsabilidad de esa homologación a la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca).
El secretario general eludió valorar el precedente que sienta la decisión y dijo, en su lugar, que los estudios del área de salud deben "medirse muy bien porque se incorporan a un ámbito que va más allá del universitario". La Católica, añadió, tendrá 60 plazas de primer curso, la mitad de las que solicitó el año pasado.
Campus de excelencia
Rubiralta aseguró, por otra parte, que nada impide que la ciudad de Valencia tenga dos campus de excelencia, la etiqueta acompañada de financiación extra que el Ejecutivo concederá a 15 centros españoles y por la que compiten la Universitat de València y la Politécnica de Valencia, además de la Jaume I de Castellón. Pero añadió que la idea de campus de excelencia que funciona en otros países europeos pasa por la "agregación, alianzas estratégicas y preparación para el futuro". La Politécnica rechazó la invitación de la Universitat para presentarse conjuntamente. Y Rubiralta sugirió ayer que los tribunales que analizarán los proyectos podrán "recomendar nuevas agregaciones". Es decir, intervenir para forzar la unión.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de septiembre de 2009