La hipótesis de los agentes del Grupo VI de la sección de homicidios del Cuerpo Nacional de Policía es que el hombre que apareció el pasado lunes muerto en unas obras en la carretera que une las poblaciones de Camarma de Esteruelas (6.160 habitantes) y Alcalá de Henares (203.000 habitantes) falleció "en una especie de accidente de trabajo".
La teoría de los agentes es que el varón, de unos 43 años y origen libanés, fue junto a otras personas a robar un generador de gran tamaño de la zona y en medio de la operación cayó aplastado por el enorme aparato sobre una zanja. Así le encontraron los obreros que trabajaban en las obras en las que se encontraba el generador a la mañana siguiente. Los empleados fueron quienes avisaron a las autoridades cuando descubrieron el cadáver, que podría llevar allí desde el viernes anterior.
La idea de que esa fue la secuencia de los hechos se basa en dos circunstancias: no presentaba ningún síntoma de violencia externa y el generador de la obra había desaparecido. Lo primero, tras practicársele la autopsia pertinente, sirvió para descartar un asesinato. Lo segundo, para presuponer que había más gente junto al presunto delincuente.
El fallecido tenía varios antecedentes policiales en España. Algunos de ellos por robo. Los agentes sospechan, además, que su documentación no se corresponde con su verdadera identidad. Por el momento ningún familiar ha reclamado el cadáver, que permanece en el Instituto Anatómico Forense. Tampoco se ha denunciado su desaparición.
La policía busca ahora a los posibles acompañantes del fallecido. Entre otras cosas, por si se les pudiera imputar un delito de denegación de auxilio.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de septiembre de 2009