La saga judicial que ha mantenido en vilo a la alta sociedad neoyorquina llegó a su penúltimo capítulo el jueves con el veredicto de un jurado popular: Anthony D. Marshall, hijo de la multimillonaria Brooke Astor, es culpable de 14 cargos de fraude, robo y estafa contra su madre. La sentencia definitiva, que podría variar entre uno y 25 años de cárcel, la dará el juez el próximo 8 de diciembre, aunque los abogados del condenado planean apelarla, entre otras cosas alegando que a sus 85 años, Marshall no debería pisar la cárcel. Francis X Morrisey, abogado que le ayudó a urdir sus estafas, también ha sido declarado culpable de fraude y, entre otras cosas, de falsificar la firma de Astor en el testamento de ésta.
El juicio contra Marshall tiene su origen en la denuncia que Philip Marshall, nieto de la célebre dama neoyorquina, presentó en 2007 contra su propio padre por maltratar a su abuela, aprovecharse de su fortuna y obligarla a vivir sus últimos años en la indigencia. Astor, que falleció en 2007 a los 105 años, era una de las filántropas más respetadas de Nueva York, ciudad cuyas instituciones recibieron de su mano casi 200 millones de dólares en donaciones. Tras la denuncia presentada por su nieto, diversas personalidades amigas de Astor asumieron el papel de guardianes de la anciana, entre ellos David Rockefeller y Óscar de la Renta. Ellos son sólo algunos de los nombres famosos que a lo largo de 19 semanas se han sentado como testigos de la acusación a relatar las humillaciones que Astor sufrió de su hijo y de las que fueron testigos personajes como Henry Kissinger, Barbara Walters, el director de Vanity fair Graydon Carter y Annette de la Renta, esposa del diseñador y una de sus mejores amigas.
Curiosamente, Philip Marshall no acudió el jueves a escuchar el veredicto del jurado. Se enteró a través de un reportero de The New York Times y lo único que alcanzó a decir fue "Oh, dios mío". Poco después emitía un comunicado en el que apenas hacía referencia a su padre: "Espero que esto consuele a mucha gente, incluidos quienes trabajaron lealmente para mi abuela". Según el jurado, Anthony Marshall llegó a subirse el sueldo en un millón de dólares a costa de su madre por manejar sus negocios y alteró su testamento. Entre otras cosas, el jurado le acusa de haber vendido un cuadro de Childe Hassam por 10 millones y haberse quedado dos de comisión.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de octubre de 2009