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Fase clasificatoria para el Mundial de Suráfrica 2010

Poco entusiasmo en los albicelestes

Con más temor que entusiasmo, los hinchas argentinos esperan el partido que su selección debe ganar hoy ante Perú para mantener la esperanza de clasificarse, aunque sea mediante el recurso a la repesca contra un conjunto de la Confederación de América Central y del Caribe (Concacaf), para la copa del Mundo de Suráfrica 2010.

Durante toda la semana se vendieron las entradas laterales para el estadio Monumental, el del River Plate, pero hasta ayer por la mañana tan sólo se habían liquidado 16.000 y quedaban disponibles 12.000, cuyos precios oscilan entre 14 y 66 euros. Más que la crisis económica, tal vez haya influido la desilusión en esta patria futbolera por el desempeño del equipo que dirige el que fue su mejor jugador, Diego Maradona. Por contra, las localidades más baratas, los fondos, que cuestan siete euros, se comenzaron a vender ayer a un ritmo mejor de lo esperado. Allí es donde saltan, bailan, se apretujan y cantan los más forofos durante los 90 minutos.

El Pelusa amenazó el martes con irse del equipo y rectificó el jueves

La prensa argentina, mientras tanto, ha elevado sus críticas contra Maradona. "Diego Armando Quilombo (follón)", decía esta semana una portada del periódico deportivo Olé.

Se refería a las peleas de Maradona con el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Julio Grondona, y sobre todo con el manager de las selecciones nacionales, Carlos Bilardo, por sus presuntas intromisiones en la lista de convocados para los dos últimos partidos de las eliminatorias suramericanas, el de Perú, que ya ha quedado fuera del Mundial, y el clásico rioplatense en Montevideo el miércoles contra Uruguay, que está a un punto de Argentina y, por tanto, de la ansiada repesca.

Maradona amenazó el martes con irse de la selección después de las eliminatorias, pero el jueves se arrepintió. "Después de la clasificación veré si sigo. Lo voy a evaluar. Pasaron cosas que no me gustaron. Si sigo, será con condiciones", había dicho el martes Maradona, que no pudo llevar como ayudante a Óscar Ruggeri por la oposición de Grondona. El jueves aclaró: "Me veo dirigiendo en el Mundial. Sólo dije que tenía que tener una reunión con Grondona para decirle lo que pasó en este tiempo y ustedes [los periodistas] interpretan cualquier cosa. No renuncio ni me voy".

Maradona intentó suplir sus carencias como estratega con el recurso que más domina: la motivación de los jugadores. Organizó una barbacoa y las visitas de dos ex integrantes del seleccionado, Batistuta y Almeyda. Pero el clima del plantel no es el mejor. Tévez debió aclarar a la prensa argentina que los que ganan millones en Europa también sienten la camiseta albiceleste: "Dicen que a los europeos no nos importa la selección, que estamos salvados y que el equipo nos importa un huevo. Y me molesta, claro: yo no necesito plata para jugar en la selección".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de octubre de 2009