Entre la zozobra y la esperanza, Portugal consume las horas previas a una cita que definirá sus posibilidades de estar en el Mundial de Suráfrica. Recluido en su habitual retiro de la ciudad medieval de Óbidos, el equipo de Carlos Queiroz celebró ayer la recuperación de dos de sus futbolistas más determinantes: Bosingwa, lateral del Chelsea, y Cristiano Ronaldo, delantero del Madrid. Los dos estarán esta noche sobre el césped del estadio Da Luz en Lisboa, para enfrentarse a Hungría en un duelo decisivo para ambas selecciones, tercera y cuarta con idéntica puntuación (13) en un grupo que lideran Dinamarca (18) y Suecia (15) a falta de dos jornadas.
Y son precisamente las selecciones nórdicas las que suscitan alarma en Portugal. Se enfrentan entre sí en Copenhague en un duelo que acabará a las 21.45, justo cuando empiece el de Lisboa. Si vence Dinamarca, Portugal tendrá en su mano la repesca. También Hungría, de la que pocos hablan. Pero, si gana Suecia, lo más probable es que Cristiano Ronaldo tenga más vacaciones de las que desea porque, por más que en la jornada final los lusos reciban a Malta, Suecía se las verá con Albania y Dinamarca esperará a Hungría, sin opciones si hubiese caído en Lisboa.
Al margen de las cábalas, de que sólo una carambola puede dar a Portugal el pase directo al Mundial y de que tampoco va sobrados para la repesca, ayer se desató el optimismo en la concentración. "Hemos tenido un entrenamiento muy agradable", espetó Queiroz como si aquello fuera un pic-nic. Luego, corrigió. "Nos quedan dos finales, pero cuanto mayor es la exigencia más rendimiento ofrecemos".
Cristiano, que completó su segundo entrenamiento y aún renquea de la lesión de tobillo que le impidió jugar en Sevilla, donde el Madrid perdió por primera vez esta temporada, llega crecido y presto al liderazgo. "No me perderé el partido. Siempre he marcado la diferencia en las grandes ocasiones", explicó. Lo dijo como si quisiera alejar las críticas en Portugal sobre su rendimiento, ya que el balón de oro no ha marcado ningún gol en la fase de clasificación. "La gente cambiará de opinión y meterá el rabo entre las piernas. También cuando me fichó el Madrid decían que no valía el dinero que habían pagado y que el fútbol español no era para mí ", espetó. Y dejó en el aire un desafío: "No hay ningún problema. Me reservo para el Mundial". Pero sí que lo hay: después de tres partidos como local, dos empates y una derrota, Portugal no depende de sí misma aunque cuente con la mejor versión de Cristiano.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de octubre de 2009