La Bolsa española parece empeñada en airear en cada sesión sus problemas con los máximos anuales. Ayer abrió la jornada con el Ibex 35 en 11.951,80 puntos, a tan sólo 1,10 puntos del máximo anual intradía, para pasar a continuación a sufrir el consabido proceso de desgaste que la llevó a un cierre negativo.
El principal problema del mercado de valores español es que la mayoría de las variables que manejan inversores y analistas escapan a su control, por su procedencia externa. Las cuentas de las grandes compañías estadounidenses son las que, finalmente, hacen subir o bajar el Ibex 35 en una especie de efecto dominó imposible de predecir.
Así, los resultados presentados ayer convencieron a medias a los inversores de Estados Unidos, ya que la compañía química Du Pont mejoró las expectativas de los analistas, mientras que Coca-Cola sólo consiguió ajustarse a esas estimaciones. Sin el impulso de unos buenos beneficios, la Bolsa de Nueva York desvió la atención hacia los datos macroeconómicos y la cifra de construcción de viviendas en septiembre resultó un argumento insuficiente al quedar por debajo de las expectativas.
Al final, lo que parece importar es el grado de acierto de los analistas y el que resulta beneficiado o perjudicado por ello es el conjunto del mercado y, de paso, el conjunto de las plazas financieras.
El Ibex 35 terminó esta sesión en 11.790,20 puntos, con un descenso del 0,80% y una nueva sensación de fracaso ante la ausencia de compradores en la zona de máximos de la Bolsa española.
Los valores medianos del mercado cedieron el 0,82% y los pequeños el 0,90%, mientras que el conjunto de las plazas europeas se anotaba recortes de menor cuantía.
La indecisión de los inversores ante unas cotizaciones que a la mayoría se les antojan demasiado altas se tradujo en un nuevo descenso de la contratación. En el Mercado Continuo se movieron 3.353,09 millones de euros, 2.057 millones menos que el día anterior, al tiempo que las operaciones del mercado abierto descendían hasta 2.234,26 millones de euros, un registro poco acorde con un mercado que busca nuevos máximos anuales.
La cuestión ahora es saber cuánto tiempo aguantará el mercado esta especie de movimiento lateral.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de octubre de 2009