"Vecinos, he matado a mi hijo". La noticia estremeció a Juliana Martín y a su marido, que oyeron en el jardín de su casa a Josep Maria O. E., de 58 años, contarles que había matado a su propio hijo, Eric, de 19 años. Los Mossos d'Esquadra detuvieron la noche del martes al homicida. Ambos vivían con la madre de la víctima en Begues (Baix Llobregat), en una urbanización muy cercana al parque del Garraf. El detenido confesó el crimen por teléfono; cuando los agentes llegaron a la casa encontraron el cadáver con varias heridas por arma blanca. La madre no se encontraba en el domicilio.
La familia era conocida por las repetidas peleas que se sucedían en la vivienda. "Era una familia normal, pero cuando el hijo bebía se armaba el follón", contó un vecino, Lluís Alaban. La víctima sufría problemas mentales, aún no diagnosticados, tras un accidente de moto, acaecido dos años antes. A su trastorno añadía una fuerte adicción al alcohol: "A los 13 años empezó a beber, y ahora la situación se repetía a diario. Se ponía muy agresivo, e insultaba a sus padres", narró Juliana, una vecina que cuidó de él cuando era pequeño. La situación creó fuertes depresiones a los padres, que se medicaban para sobrellevar el calvario diario. Padre e hijo compartían trabajo regentando un bar cerca de la Sagrada Familia de Barcelona.
Juliana fue la primera en saberlo: "Estaba como ido. Nos decía, 'Eric ya está en el cielo', que él iría a la cárcel y que todo estaba solucionado".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de octubre de 2009