La de la Reforma de la Ley de Seguridad Vial fue una negociación agónica hasta el último segundo, que incluso retrasó media hora el pleno del Senado en el que ayer se aprobó. Después, tras la votación de más de un centenar de enmiendas, arrancó la ceremonia de la confusión en la que ni los portavoces acertaban a explicar qué se había aprobado; ni los grupos ni el propio director de Tráfico, Pere Navarro, que dejó la Cámara alta con la cabeza baja. Todo ello venía precedido de una traumática sesión, el lunes en la Comisión de Interior, en la que se dio el visto bueno a enmiendas que eliminaban lo que Tráfico considera la columna vertebral de la norma -agilizar pagos y acortar plazos-, y que ayer se quedaron en la cuneta.
El texto, que la próxima semana volverá al Congreso, para su visto bueno definitivo, establece un descuento del 50% si se abona la sanción en 20 días naturales (aunque implicará el final del expediente); señala que la grúa podrá llevarse vehículos de zonas azules cuando no se haya pagado o se supere el triple del tiempo abonado; se tendrá en cuenta el margen de error de los radares; establece el archivo de los expedientes por sanciones que ya no van a restar puntos, e impide hacer gestiones a titulares de vehículos con cuatro multas firmes pendientes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de octubre de 2009