Leo con sorpresa las declaraciones de los agricultores movilizados que afirman que la ministra Espinosa se preocupa más del medio ambiente que de la agricultura. Recuerdo entonces cómo, no hace mucho tiempo, en las páginas de este mismo diario, las principales organizaciones ecologistas del país denunciaban justamente lo contrario. Será entonces que la ministra se dedica al medio marino. Pero tampoco parece que haya destacado mucho durante la crisis del Alakrana.
Al inicio de esta legislatura, Zapatero afirmó que el cambio climático iba a ser una de las grandes prioridades de esta legislatura, prometió un profundo cambio económico hacia la sostenibilidad y creó un macroministerio para integrar diferentes políticas, que generó dudas y expectativas a la par.
Nos acercamos a una de las grandes citas de nuestro tiempo, la cumbre de Copenhague, y el perfil del Gobierno y en particular de la ministra, es sorprendentemente bajo en este tema. Tampoco hay ninguna prioridad ambiental en la inminente presidencia española de la UE. Ha llegado ya el momento de valorar si estamos ante un experimento fallido, una profunda falta de liderazgo de la titular de esta cartera o ante otra promesa fallida del presidente del Gobierno.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de noviembre de 2009