"Europa ha preferido políticos de segunda y de bajo perfil para sus cargos representativos", concluyen los titulares de periódicos y telediarios. Ante semejante interpretación sólo cabe la sorpresa y el estupor. ¿Qué pasa? ¿Sólo hay que considerar a países "grandes" como Alemania y Francia? ¿Todos nuestros representantes tienen que ser más mediáticos que eficaces? ¿No sabemos que Bélgica es uno de los países fundadores de la UE, que pertenece al euro, a Schengen, que acoge las instituciones europeas? ¿No conocemos la trayectoria de Van Rompuy, un primer ministro en un país donde hay que acreditar destrezas singulares para tal puesto?
Y en lo que concierne a Asthon, los italianos dicen que no pudo ser D'Alema porque "toca una mujer". ¿Qué pasa? ¿Asthon no es mejor que ningún hombre? ¿Cualquier hombre es mejor que Asthon? ¡Por favor! ¿Qué simplicidades son éstas? ¿Y quién se permite definir a la inglesa Asthon como "baronesa sin experiencia"? ¿No les parece a ustedes que cualquier inglés podría pensar que el mejor español no conoce la democracia más que desde hace apenas 30 años, mientras que ellos llevan siglos? Con criterios maximalistas nunca se habría conseguido nada en la UE. Necesitamos buenos gestores y gente competente, no berlusconis, blairs ni ansares.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de noviembre de 2009