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Reportaje:

Un mito en perpetuo crecimiento

Una muestra recorre en Sevilla las recreaciones literarias y artísticas de Don Juan

Don Juan es uno de los grandes mitos literarios creados en España. Su complejidad y las distintas interpretaciones a las que ha dado origen dibujan un laberinto que no cesa de intrincarse. La literatura, la pintura, la música y el cine han recreado a lo largo de los siglos la trayectoria de un caballero que desafía las reglas sociales y pone en cuestión todas las convenciones.

La exposición Visiones de Don Juan analiza en Sevilla este arquetipo con el objeto de recuperar al burlador original creado por Tirso de Molina. La muestra se adentra en sus raíces y las de su autor, así como en el contexto histórico de ambos y las múltiples ramas surgidas en torno al mito. La exposición, que estará abierta hasta el 14 de febrero, reúne cerca de 300 piezas en la Sala Santa Inés (calle Doña María Coronel, 5).

La muestra está organizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, el Ayuntamiento de Sevilla y la Consejería de Cultura. José Manuel Rodríguez Gordillo y Luis F. Martínez Montiel son los comisarios de la exposición, que cuenta con la colaboración del Instituto Cervantes. "Queremos volver sobre las raíces del mito sevillano surgido con Tirso de Molina y su burlador. Hemos buscado volver al origen porque en Europa el mito cogió un rumbo determinado a través de Molière y Byron. En España, el Don Juan de Zorrilla hizo olvidar al burlador de Tirso", señala Rodríguez Gordillo.

La exposición detalla los lugares y épocas en los que fructificó el arquetipo. Su evolución marca, de esta forma, el recorrido de la muestra a través de tres apartados. En el primero se describe el escenario sevillano que sirve de cuna a Don Juan. Entre las principales piezas figura La muerte y el joven galán, un lienzo de Pedro de Camprobín que reflexiona sobre la fugacidad de la vida. Se trata de un cuadro que establece el contraste entre los placeres de la vida y la presencia inevitable de la muerte.

Hay, además, en este primer apartado de la exposición piezas que ilustran el marco geográfico donde se desarrolla la obra. Por ejemplo, el grabado de Nápoles realizado por Blaeu o la vista de la Sevilla barroca de Jansonnius. Las riquezas que llegaban de América tenían su contrapunto en la amenaza de enfermedades. Así lo muestra el óleo anónimo La peste de 1648.

La segunda parte de la exposición bucea en la creación de Tirso de Molina y su tiempo. El primer texto conocido de El burlador de Sevilla, el cuadro anónimo Alegoría de la vanidad y los retratos de Lope de Vega y Tirso de Molina son algunas de las obras más notables de este apartado. Hay también una serie de grabados de la Biblioteca Nacional que son expuestos por primera vez. En estos grabados se despliegan los principales personajes de la Comedia del Arte.

El tercer apartado se centra en la recepción, desarrollo y vigencia del mito. Algunas de las piezas proceden del Museo de Orsay de París, el British Museum y la Tate Gallery de Londres, la Biblioteca Nacional de Francia y el museo Rivoltello de Trieste. Nombres importantes de la historia del arte destacan en esta sección de la exposición. Es el caso de obras como Haydée descubriendo el cuerpo de don Juan, de Ford Madox Brown, o Don Juan, de Henri Rousseau.

Los lienzos de Fragonard que ilustran el Don Giovanni mozartiano son otras de las joyas de la exposición. El retrato de Mozart realizado por Barbara Krafft y cedido por la Sociedad de Amigos de la Música de Viena destaca entre las piezas reunidas. Esta sociedad austriaca ha prestado asimismo la partitura original de Mozart para Don Giovanni, el libreto de Da Ponte y el cartel del estreno de la obra en 1787.

Son sólo algunos ejemplos de una exposición que también se adentra en el mito a través de creaciones artísticas de Antonio Muñoz Degrain, Salvador Dalí y Eduardo Arroyo. Un completo recorrido por la vertiente cinematográfica del arquetipo con carteles e imágenes de películas añade un nuevo elemento de visión. La muestra incluye un catálogo que hará las delicias de los interesados en Don Juan. Son cerca de 500 páginas con textos de Alberto González Troyano, Francisco Márquez Villanueva, Lourdes Ortiz, Jacobo Cortines Torres y Pedro G. Romero, entre otros.

Molière, Mozart y Byron

Cuando Tirso de Molina creó a Don Juan dio origen a una selva exuberante que no para de crecer. Molière, Mozart y Lord Byron, con sus legiones de seguidores, aportaron una pátina universal al personaje y lo encarrilaron por los cauces del mito. El arquetipo sevillano estaba enraizado en las tradiciones medievales de la ciudad. Pero, a la vez, Tirso plasmó en su figura la crisis social que se vivía en la capital andaluza en la época barroca. El personaje de Tirso era un ser marcado por los vaivenes teológicos de una España que defendía la Contrarreforma e iniciaba su declive.

Con el paso de los años, Don Juan fue añadiendo matices a su personaje mientras atravesaba mares y fronteras. Su vertiente religiosa se fue difuminando, al tiempo que se recalcaban sus aspectos amorosos y transgresores. Don Juan es hoy un mito universal. A mediados del siglo XX, ya se contabilizaban cerca de 500 recreaciones e interpretaciones del personaje. Y cuando el siglo terminaba este número se había casi multiplicado por cuatro.

La lista de creadores que hicieron del burlador sevillano su materia prima es interminable. Molière, Mozart, Da Ponte, Lord Byron, Dumas, Pushkin, Goldoni, Hoffman y muchos más recrearon a Don Juan. Le añadieron sus fantasías y obsesiones. Y le quitaron aquellos elementos que consideraban fastidiosos y ajenos. Hasta hacerlo eterno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 2009

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