El presidente de la Generalitat, José Montilla, ha admitido públicamente que el PSC parte con desventaja para ganar las elecciones. Y el esbozo de programa electoral redactado por el partido hasta la fecha no ahorra en autocrítica sobre las cosas que no se han hecho bien. Los socialistas aceptan, por ejemplo, su parte de responsabilidad en la desafección política reinante en Cataluña.
"La desafección se ha visto incrementada por la incapacidad de los partidos del Gobierno y de la oposición de conducir de forma consensuada el proceso de reforma estatutaria y de renegociación del sistema de financiación", concluyen los autores del programa. Y añaden: "El bloque autonomista no sólo se ha agrietado, sino que lo ha hecho de forma que ha contribuido a añadir desafección política hacia los políticos catalanes en general".
La parte más política del programa electoral socialista no estará esbozada hasta enero, pero en los apartados redactados hasta ahora ya se adivina una lucha sin cuartel para recuperar un perfil propio que demasiadas veces se ha visto desdibujado en el Gobierno catalán por las concesiones a sus socios de Esquerra Republicana (ERC) e Iniciativa (ICV).
La política lingüística es un ejemplo de ello. El PSC dedica una docena de páginas de su programa a la normalización del catalán y a la política lingüística en la cultura y los medios de comunicación. Los socialistas constatan que 20 años de políticas nacionalistas no han servido para situar la lengua catalana al mismo nivel que la castellana. "Tampoco se ha conseguido con gobiernos tripartitos que han dejado la política lingüística en manos de ERC". Por eso se proponen coger las riendas en esta área y evidenciar que "el fomento de una lengua no va en detrimento de la otra". Con ello los socialistas pretenden demostrar a su electorado menos catalanista que seis años de tripartito no han convertido al PSC en un partido nacionalista más.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 2009