"Me siento muy apoyada por los vecinos y la Administración, pero tiene que haber más seguridad". La madre del último atropellado en el paso a nivel del centro de O Porriño quiere que su hijo sea el último de la lista. Desde 2000 tres vecinos fueron arrollados por el tren, pero las muertes en la vía se suceden en la localidad desde hace décadas.
El alcalde, Raúl Francés, afirma que "lo del tren es una conversación social y política diaria en O Porriño". La mayoría de los vecinos tiene algún mal recuerdo con el paso a nivel. Enrique Rodríguez califica el cruce de "cementerio" y a sus 76 años recuerda cómo salvó a un autobús de ser arrollado en el paso a nivel. Además, junto con otros vecinos llegó a socorrer a su primo, tendido sobre las vías, en pleno ataque epiléptico y con el tren acercándose. Hasta un vagón de mercancías llegó a empotrarse en el tejado de la casa paterna. El casco urbano de O Porriño está cercenado por las vías del tren y por un paso a nivel que deben transitar obligatoriamente los 3.500 vecinos de la parroquia de Torneiros. Carecen de servicios y la única carretera que los une con el centro atraviesa el cruce ferroviario.
Los peatones pueden atravesar el cruce con las barreras bajadas
Urbano González, de la formación local Ciudadanos por Porriño, recuerda que en 2008 presentaron una moción denunciando el acceso al paso a nivel desde la calle Progreso. Existe un hueco por el que los peatones pueden cruzar la vía a pesar de que las barreras estén bajadas. El semáforo permanece a espaldas del viandante y no existen señales acústicas. La moción advertía de un posible "accidente de consecuencias fatales" y la última víctima fue arrollada tras cruzar a través de ese acceso. El alcalde de O Porriño culpa al Ministerio de Fomento y afirma que, tras avisar a Renfe, la respuesta que recibieron no pasaba por reforzar la seguridad sino por desbloquear el resto de accesos peatonales. Francés indica que existen dos soluciones. A corto plazo debe reforzase la seguridad a través de una señalización más llamativa y el bloqueo total de los accesos peatonales inseguros, entre otras medidas. Pero a largo plazo los vecinos quieren que las vías desaparezcan de O Porriño.
Francés señala que la solución más plausible consiste en retirarlas del casco urbano. Se necesitaría una gran inversión, pero, como señala Roberto Cuerdo, sería un dinero "bien invertido con vistas al futuro". Cuerdo forma parte de la plataforma que se ha creado en contra del paso tras el último atropello. Formada por 400 asociados, se manifiesta todos los sábados y martes sobre las vías. Han llegado a cortar el tráfico ferroviario y piden soluciones a la Administración. Tras años de víctimas mortales del paso a nivel, O Porriño se ha puesto de acuerdo para decir basta.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 2009