Ni la recomendación de Feijóo ni lo que digan los alcaldes. El futuro político de José Luis Baltar, y en consecuencia el de su hijo, lo decidirá él mismo. O ambos. Tras el largo tiempo esperando por el encuentro con Feijóo que habría de despejar las dudas, Baltar se entrevistó el jueves con el líder gallego, escuchó una posición diferente a la suya y acabó pidiendo prórroga: tenía que consultar con los alcaldes.
Los llamó ayer y recibió el mensaje. La mayoría prefiere que quede él y no su hijo, "aunque hay opiniones para todos los gustos". Varios alcaldes, que prefirieron guardar el anonimato, confirmaron que Baltar les pidió apoyo expreso para su hijo, pese a que la víspera había pactado con Feijóo la neutralidad de las direcciones gallega y provincial.
"Todo el mundo sabe que soy yo quien tiene que decidir lo que voy a hacer", explicó ayer a preguntas de los periodistas. Tras reconocer que en las consultas que está realizando entre los regidores ha detectado que "la mayoría prefiere" que se quede él, acabó poniendo de manifiesto su deseo de despejar el camino a su hijo: "Físicamente estoy bien, pero psicológicamente estoy cansado", justificó.
El barón orensano ha quedado en la sombra durante los casi dos meses en que su hijo, el vicepresidente del Parlamento gallego, José Manuel Baltar Blanco, se fogueó en una intensa campaña orgánica y mediática. Alcaldes de la provincia consultados por este diario reconocen que Baltar Blanco les pidió el apoyo a su candidatura hace ya días, como lo reiteró ayer su padre. Pero la mayoría prefiere que continúa el actual presidente, sobre todo el reducido núcleo que ha estado esperando durante largos años darle su relevo tanto en el partido como en la Diputación y para quienes la candidatura del hijo supone el punto final a sus aspiraciones.
Mientras en el ámbito interno el presidente provincial vela por los intereses de su vástago, en sus declaraciones públicas alude a que hará lo mejor para el PP de Ourense, aunque reconoce que "lo mejor" es "siempre subjetivo". Su "personal" decisión será anunciada el martes, afirmó ayer ampliando el plazo del suspense. "No sabemos si el hecho de que haya un nuevo presidente en el PP puede ser un revulsivo que le dé un aire de modernidad al partido, beneficioso para las elecciones, o a lo mejor conviene no hacer cambios ahora porque es un momento delicado", confesó su indecisión. Después matizó: "Cada uno tenemos nuestra idea", aunque no expuso abiertamente la suya.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 2009