La reunión entre el lehendakari, Patxi López, y el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, que ambos calificaron de "cordial", duró hora y media y resultó más productiva de lo previsto. Con ella se inicia un deshielo de relaciones y se institucionaliza para Urkullu una interlocución sin filtros con el lehendakari socialista, de la que carece desde que Juan José Ibarretxe fue relevado. Al lehendakari, por su parte, le proporciona una línea directa con un PNV diferente al que el portavoz del grupo parlamentario, Joseba Egibar -amarrado al discurso identitario- hace predominar en la Cámara.
Aceptado por el PNV el relevo, asumida la consistencia y duración del pacto PSE-PP y visto el riesgo de perder poder local y foral en las elecciones de 2011, la normalización se traducirá en un aumento del contacto ordinario así como en encuentros periódicos, en adelante discretos.
El lehendakari expresó su deseo de "una relación fluida y positiva con el primer partido de la oposición", y de sumarle al consenso en cuestiones de calado. Pero también dejó claro que en todo lo que ayer propuso a Urkullu trabaja ya el Gobierno con su socio preferente, el PP, y recalcó que tiene la estabilidad garantizada por el acuerdo con este partido. Fue su respuesta a la afirmación de Urkullu de haberle visto "necesitado del PNV".
Hubo acuerdo en dejar fuera de la pugna pública la política antiterrorista, actual o pasada. Lo hubo igual en la necesidad de completar los traspasos estatutarios pendientes, tema en el que el lehendakari transmitió a Urkullu que está siendo "muy exigente".
El lehendakari le enviará la semana próxima "un catálogo de asuntos" para que representantes del PNV exploren con los consejeros correspondientes la posible colaboración en medidas para salir de la crisis, la reforma sanitaria y la modernización educativa, entre otros asuntos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de enero de 2010