"No queremos el cementerio nuclear en la Comunidad Valenciana". Así de rotundo se mostró ayer el secretario general del PSPV, Jorge Alarte, respecto a la posibilidad de que el futuro almacén de residuos nucleares se ubique en algún municipio valenciano y después de que el Ayuntamiento de Zarra haya aprobado su candidatura. "Lo que ha dicho el único concejal socialista de Zarra es lo que decimos todos los socialistas valencianos", añadió Alarte que, sin nombrarlo, hizo recordar que el consistorio de este municipio del Valle de Ayora está liderado por un independiente que fue expulsado del PSPV. "Es evidente que en Zarra no debe haber un cementerio nuclear", insistió para disipar dudas.
Pajín y Fernández de la Vega asistieron en Castellón a la interparlamentaria
La valenciana es una "democracia anómala", según el líder del PSPV
Ante la firmeza de su posición, Alarte describió el "calculado silencio del PP" y exigió al presidente del Consell, Francisco Camps, que se pronuncie. "Evidentemente hace falta que Camps diga lo que opina", mantuvo. También la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, se refirió al debate sobre el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares en la clausura de la jornada interparlamentaria celebrada ayer en Castellón. E hizo referencia a la posición que el PP ha adoptado en otros territorios y que puso como ejemplo de sus planteamientos "oportunistas, erráticos y demagógicos", tal como los calificó. "Si se trata de energía nuclear, son pronucleares, pero amenazan con castigar a los alcaldes que se decidan a instalar un almacén temporal de residuos en sus municipios".
Jorge Alarte desplegó ayer su liderazgo en la jornada a la que acudieron diputados provinciales, parlamentarios y senadores valencianos. Alarte logró que a ella acudieran también la secretaria de Organización del PSOE y senadora territorial, Leire Pajín, y la vicepresidenta del Gobierno y diputada por Valencia, Fernández De la Vega. El encuentro fue inaugurado por el secretario provincial de los socialistas de Castellón, Francesc Colomer, hacia el que el líder de los socialistas valencianos lanzó guiños de alabanza y del que recogió una reivindicación. Colomer reclamó "más compromiso" para la "médula de esta provincia", en referencia al sector azulejero, para el que reivindicó más atención. Colomer admitió la necesidad de redimensionar el sector y diversificar pero aludió al presente sobre el que "no hay que desertar". Así, sin obviar el interés que el Gobierno ya ha mostrado, y tras mencionar la desidia de la Generalitat, pidió más implicación porque "el Gobierno de Rodríguez Zapatero es la única esperanza".
Poco después, ya con la vicepresidenta De la Vega en la sala, Alarte trasladó la petición de Colomer y reclamó "ayuda" ante la complicada situación del sector.
"No es inocente ni casual que esta reunión sea en Castellón", dijo el secretario general de los socialistas valencianos, que agradeció a Francesc Colomer la tarea de defender la democracia frente a las prácticas "caciquiles" de Carlos Fabra, presidente de la Diputación.
Con la alusión a la campaña electoral "más larga de la democracia", el secretario general de los socialistas valencianos, Jorge Alarte puso ayer las pilas a diputados provinciales, autonómicos y estatales, así como a los senadores, para "salir a la calle todos los días" y asimilar que "no hay graneros de votos sino ciudadanos que convencer".
Alarte dejó claro que no va a permitir un minuto de descanso a los representantes socialistas en las distintas instituciones y les dijo que, al margen de los domingos y sólo de momento, todos tendrán agenda. "Conmigo o con programa propio", añadió, para advertir, en alusión a la ausencia de informaciones sobre el trabajo de la oposición: "Y que Canal 9 no sea la excusa".
Frente al despliegue que tiene previsto, el líder de los socialistas valencianos dibujó la situación del Gobierno valenciano y del PP, que, "ante la crisis económica, mantiene su agenda, aunque la noticia sobre el desempleo siempre sea que la Comunidad Valenciana encabeza la lista", cuando las competencias en políticas de Empleo y de Industria están transferidas. A juicio de Jorge Alarte, la reivindicación de agua, del AVE y de la financiación, en la que se basa el PP, son "debates del pasado". Y aludió a la llegada del AVE, que aún está "por rematar porque el PP no ha puesto de su parte" y a la resolución del "problema más grave" de la financiación, que era "admitir la existencia de cinco millones de valencianos". "Aunque no estamos totalmente satisfechos, hemos avanzado", aseguró.
También presentó un Gobierno valenciano que, según dijo, no existe. "No hay ni presidente ni miembros del Gobierno". Y desgranó la posición de algunos de los componentes del Ejecutivo valenciano, empezando por el consejero de Economía, Gerardo Camps, "que no está, cuando nos encontramos en una de las peores situaciones económicas". "Cotino está en otras cosas", prosiguió, y relató su paso por Bienestar Social, "cuando él cree en la caridad y el voluntarismo y no en los derechos de los ciudadanos", para señalar que "ahora está haciendo méritos para llegar a alcaldía de Valencia cuando Barberá sustituya a Camps". Respecto a otro de los vicepresidentes, Vicente Rambla, dijo que "sólo está preocupado por su prestigio profesional".
Especial atención puso en el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, que "no habla de sus competencias y no se cree responsable de nada". "Él prefiere subir en barco o en coche y decir que la culpa es de otro", añadió. Alarte, en relación con la corrupción, definió la valenciana como "una democracia anómala".
Sobre este aspecto habló la senadora territorial y secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, quien reclamó a los socialistas que sean "contundentes en denunciar la dejación de funciones" del Gobierno valenciano y en "exigir responsabilidad a un gobierno que no está".
La diputada por Valencia y vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández De La Vega afirmó: "Los valencianos nos merecemos mucho más que unos gobernantes que se preocupan mucho de los coches de lujo, de los relojes caros y los favores políticos pero muy poco de su propia gente". "Estamos cansados de amigos agradecidos y amiguitos del alma" añadió. Y apeló a la responsabilidad porque "dirigir un país es algo más que tener ocurrencias e improvisar al albur de las noticias. Es pensar en las próximas generaciones y no sólo en las próximas elecciones".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de febrero de 2010