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Reportaje:

La nueva 'guerra' de los difusores

Los equipos de Fórmula 1 muestran al fin los coches en el primer día de entrenamientos en Cheste y todos 'espían' el diseño de sus rivales

El año pasado, a estas alturas, Ross Brawn andaba desesperado rastreando el mercado para encontrar dinero y así poder comprar la división de Fórmula 1 de Honda, que había decidido retirarse del Mundial de 2009. El 5 de marzo, el británico anunció el acuerdo y la creación de Brawn GP, una escudería que contaría con su compatriota Jenson Button y el brasileño Rubens Barrichello como pilotos y con un monoplaza revolucionario, el BGP 001, diseñado y desarrollado a lo largo del año anterior con los recursos del gigante japonés. El coche resultó ser un disparo, como confirmaron después las seis victorias que el británico logró en las siete primeras carreras, gracias a su propulsor Mercedes y al minucioso trabajo que los ingenieros llevaron a cabo en el aspecto aerodinámico. En este sentido, Brawn encontró un vacío en el reglamento y se inventó un difusor doble, aunque con esa reinterpretación de las normas abrió la caja de Pandora y provocó que la temporada entera girara alrededor de estas piezas, encargadas de canalizar el flujo de aire que circula por debajo del bólido, que las demás estructuras fueron incorporando una vez que la Federación Internacional del Automóvil (FIA) las ratificó como legales.

"Me he sentido como en mi debú", dice Schumacher, de vuelta a los 41 años

Ayer, en el circuito de Cheste (Valencia), arrancó de forma oficial la temporada de F-1 y, a juzgar por la actitud de la mayoría de los equipos en los primeros ensayos, parece evidente que los difusores volverán a cobrar protagonismo en el Mundial, que comenzará el 14 de marzo en Bahrein. "El año pasado ya vivimos una situación muy desagradable debido al doble difusor y aún creemos que es una pieza ilegal. Pero puede que este asunto no haya hecho más que empezar", reconocía la semana pasada Aldo Costa, el director técnico de Ferrari, en la Gazzetta dello Sport.

El secretismo extremo que se respira puede llevar a situaciones que bordean el esperpento. De qué otra forma puede explicarse que Renault y Sauber cubrieran la parte trasera de sus monoplazas el domingo, el día de su presentación, si ayer, sólo uno después, ya salieron a rodar a la vista de todo el mundo. Quizá tenían miedo de que sus rivales se fijaran en su diseño y lo copiaran aprovechando la noche.

De cualquier forma, la jornada de ayer sirvió para que los equipos dejaran entrever sus soluciones en cuanto al diseño de los difusores. A simple vista, sin embargo, se pueden entrever algunas cosas: Mercedes ha optado por un difusor con una línea muy parecida a la del antiguo Brawn, igual que Renault. El Ferrari F10, por su parte, incorpora uno de cajón doble, muy marcado, mientras que McLaren ha sido la escudería que más se ha arriesgado con una propuesta compuesta por varias hojas que le confieren un aire radical. "Hemos hecho una interpretación bastante extrema del doble difusor. Pero no somos los únicos", asegura Paddy Lowe, el director de ingeniería de la firma británica.

Ayer fue un día de mucho trajín en Cheste. Los técnicos estuvieron muy atentos al comportamiento de sus bólidos, pero también tuvieron las antenas puestas en los demás. Para tratar de saber a qué nivel están unos y otros, los fotógrafos que acudieron al circuito se convirtieron en suministradores de imágenes para los equipos, que en estas sesiones emplean cualquier método, desde miradas furtivas hasta disimulados paseos, para tratar de averiguar algún detalle de los rivales.

La carrera por el Mundial ya ha arrancado. Y en ella está de nuevo el alemán Michael Schumacher, de 41 años. A pesar de retirarse en 2006, el siete veces campeón del mundo había realizado algún entrenamiento que otro, hasta ahora siempre al volante de un Ferrari. La última vez fue este verano, en Mugello, cuando se preparaba para sustituir a Felipe Massa tras el accidente que el brasileño sufrió en Hungría. Entonces, el retorno de Schumi se truncó debido a unos dolores que arrastraba en el cuello desde que en febrero tuviese una caída en moto. Ahora las molestias han desaparecido.

"Me he sentido como en 1991 (su debú). Entonces, la primera vuelta que di me impresionó mucho y las siguientes me proporcionaron una emoción enorme. Exactamente lo mismo que me ha pasado ahora", dijo Schumacher, que dio un total de 40 vueltas y firmó el tercer mejor tiempo, a medio segundo de Massa, precisamente el más rápido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de febrero de 2010