Los sindicatos que representan a los trabajadores europeos de Opel afirmaron ayer que la empresa planea despedir a 10.000 empleados, en lugar de los 8.300 anunciados. Tras una reunión en la central de Opel en Rüsselsheim, el jefe del Comité de Empresa de Opel, Klaus Franz, aseguró que la reestructuración de Opel costará unos 2.000 empleos más de lo propuesto hasta ahora por la compañía. Este recorte adicional afectaría sobre todo a las plantas en Bélgica y Alemania.
Tras la primera reunión con los sindicatos después del anuncio en enero del cierre definitivo de la planta de Amberes (Bélgica), el jefe de Opel en Europa Nick Reilly rechazó la acusación. Aseguró que los sindicatos se refieren a trabajadores que en 2006 se acogieron a planes de prejubilación que entran en vigor ahora. Según un portavoz de Opel, la automotriz "sigue con el plan de recortar 8.300 puestos de trabajo, 4.000 de ellos en Alemania".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de febrero de 2010