El presidente del Gobierno prometió no cargar la crisis sobre las clases populares, quienes debían resolverla eran sus causantes, en palabras de Zapatero, "los poderosos".
Sin embargo, la fuerza de los hechos señala justamente en sentido opuesto: donde se prometía el mantenimiento del gasto público, sobre todo en gasto social, ahora encontramos un recorte de 50.000 millones de euros; donde se aseguraba que no habría reforma laboral, ahora ésta resulta necesaria; cuando se garantizaba el mantenimiento en su estado actual de las pensiones, porque éstas gozaban de buena salud, ahora resulta que corren "cierto" riesgo por lo que se impone una reforma draconiana de las mismas, consistente en aumentar la edad de jubilación de 65 a 67 años, el periodo de cotización de 15 a 20 años, lo mismo que el periodo para calcular la pensión, por lo que todavía serán más exiguas.
Con estas propuestas neoliberales, propias de la derecha política y económica, el Gobierno se acaba de hacer definitivamente su haraquiri político. No han aprendido nada de la crisis. Para este viaje no hacían falta tales alforjas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de febrero de 2010