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Precinto para el 'heredero' de Bailén 22

El local cerrará ocho meses por una sanción por drogas al anterior propietario

Vuelven los candados a Bailén 22. El local que durante años acogió el mayor templo del sexo del Eixample -reconvertido hoy en un exitoso negocio de conciertos, monólogos y variedades- fue precintado ayer al mediodía por la Guardia Urbana. El nuevo Cabaret Berlín, que abrió sus puertas en noviembre, permanecerá cerrado los próximos ocho meses. La sanción fue impuesta al antiguo Bailén 22 por "permisividad en el consumo de drogas" dentro del local. Los actuales propietarios, que nada tienen que ver con aquel episodio, deberán afrontar sus consecuencias. La sanción económica (de 6.000 euros) recaerá, sin embargo, en el antiguo propietario, como establece la normativa.

En 2007, la policía local tramitó una sanción tras hallar unas papelinas de cocaína en el burdel, al que el distrito del Eixample abrió un expediente sancionador. Los antiguos propietarios recurrieron, pero el pasado mes de diciembre un juez dictó sentencia firme que fijaba el día de ayer como fecha límite para hacer efectivo el precinto del local. El distrito del Eixample esperó, como es habitual en locales que lo tienen todo en orden, hasta el último momento.

En el tiempo transcurrido, el local ubicado en el número 22 de la calle de Bailèn cambió de manos en dos ocasiones. Hasta que los actuales gestores lo transformaron en el Cabaret Berlín. Para ellos, el cierre es una faena. "Sabíamos que este tema estaba pendiente, pero no pensábamos que iba a ser tan inmediato. Creíamos que podríamos llegar a otra solución", explicó ayer una de las gestoras de la sala de variedades y espectáculos, destrozada porque "toda la ilusión y el esfuerzo de la gente se va al garete". La ilusión y también el empleo. Unas 30 personas, según esta misma responsable, se quedarán de brazos cruzados los próximos ocho meses.

Fuentes municipales convinieron ayer que los nuevos dueños habían mostrado buena disposición con los vecinos para evitar conflictos y que tenían de todos los papeles en regla. "Les hemos invitado a venir varias veces y creo que, para los vecinos, el cierre también es una pena". Según esta responsable del local, el Cabaret Berlín "llenaba un vacío en la oferta cultural para treintañeros en Barcelona".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2010