Castellón
Manifestaciones, cortes de carretera, atropellos y muertes. Nules era uno de los demasiados pueblos de la Comunidad Valenciana que quedó partido en dos, de norte a sur, por la carretera nacional 340. La vía, claro, supuso un importante elemento de comunicación pero, con el tiempo, se convirtió en uno de los mayores quebraderos de cabeza de sus responsables políticos. Además de quedar marcado como punto negro, la N-340 a su paso Nules registraba la circulación de más de una decena de miles de vehículos diarios. Y a pesar de la obligada reducción de velocidad para los conductores, los escasos pasos para cruzarla la convirtieron en algo parecido a una frontera para quienes vivían en un lado u otro.
La vía soportó el paso diario de miles de vehículos
El ministerio ha invertido 2,2 millones en la adecuación
Ayer, diez años después de que el tráfico de N-340 fuera desviado por una circunvalación, la antigua travesía inició su verdadera conversión en parte de la trama urbana del pueblo. Durante este tiempo, la travesía ha dejado de ser una carretera pero no había logrado convertirse en calle o avenida o bulevar o, al fin y al cabo, en una vía para el disfrute de los ciudadanos. La constante ejecución de obras en la antigua N-340 lo había impedido. Primero un aparcamiento y luego la urbanización de los casi dos kilómetros en los que el Ministerio de Fomento ha invertido cerca de 2,2 millones de euros.
Aceras amplias, carril bici, zonas de aparcamiento reguladas, pasos peatonales sobreelevados, isletas de protección para peatones, bancos y otros elementos de mobiliario urbano ocupan ahora lo que antes cubrían los camiones, los cláxones y el humo. Ahora el mercado, el jardín botánico y la estación, ya están en el pueblo.
"Lo que durante muchos años fue visualizado tanto por los nulenses como por el resto de los usuarios de la N-340 como un tramo conflictivo y peligroso ahora aparece como un espacio público de calidad para el uso y disfrute de toda la población", dijo ayer el subdelegado del Gobierno, Antoni Lorenzo, en el acto de firma del acuerdo de cesión de la travesía al Ayuntamiento.
Sin embargo, el alcalde de Nules, Mario García, no se mostró tan satisfecho. Según aseguró, el Ayuntamiento ha recibido la obra "porque no ha tenido más remedio". El alcalde entregó al subdelegado un informe redactado por los técnicos municipales en el que se detallan deficiencias y desperfectos que Lorenzo se comprometió a solucionar en un plazo de un mes y medio o dos meses.
En cualquier caso, la vida que ha de adquirir esta travesía para olvidar que fue una frontera y que hoy es parte del pueblo, el eje que lo cruza de norte de norte a sur, no es cuestión de políticos, sino de los propios nulenses, que tienen en su mano la posibilidad de resucitar su columna vertebral.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2010