Qué falta de imaginación en nuestros gobernantes... ¿Que falta dinero? Se suprimen prestaciones... A grandes males, grandes remedios... Muerto el perro se acabó la rabia.... ¿Es que a nadie se le ha ocurrido pensar que quizás la solución pase por dispensar en la propia consulta la cantidad necesaria para cada tratamiento? De esta forma evitaríamos que nuestros botiquines estén repletos de medicamentos, subvencionados por el Ministerio de Sanidad, a medio consumir y caducados. Esta medida es la que se sigue en muchos países. Aunque... entonces se quejará la industria farmacéutica...
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de marzo de 2010