Hace pocos días asistimos a la manifestación de estos grupos ultraconservadores, denominados provida, en contra de la recién aprobada "ley del aborto".
Sí, señores, son los mismos que, cual jauría, se manifestaron en contra de los derechos de los homosexuales a contraer matrimonio; recuerdo que en aquella manifestación utilizaron un lenguaje bastante soez, además de arrogarse la patria potestad no sólo de lo que es una familia sino también de la bandera española. De nuevo los tenemos en las calles, manifestándose de forma legítima, pero, por favor, que se dejen de mentiras e hipocresías. España ya no es el granero de "almas católicas" que fue durante la dictadura.
¿Es provida condenar a personas al ostracismo social y a la incapacidad de fundar una familia por su orientación sexual? ¿Es provida obligar a una joven a tener un hijo no deseado con 16 años y con todos los problemas que acarrea el ser madre a esa edad? El aborto no es un método anticonceptivo ni será una plaga como vaticinan estos grupos ultrareligiosos, es una situación de emergencia que conlleva dolor y sufrimiento para la mujer que lo realiza y, si puede hacerlo de forma legal, sin miedos añadidos, bienvenida sea la aprobación de dicha ley.
Por cierto, la ley concede derecho y amplía la cobertura a aquellas mujeres que deciden hacerlo. Pero no obliga a nadie.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de marzo de 2010