Las cifras de empleo infunden esperanza en la recuperación de Estados Unidos. Se trata, en palabras del presidente, Barack Obama, de la mayor alegría que se han llevado los estadounidenses desde hace dos años, cuando empezó a derrumbarse el sistema bancario y a destruirse empleo. El pasado marzo se firmaron 162.000 contratos netos, el mejor dato en tres años. Combinado con los indicadores de enero y febrero, da una media de 54.000 puestos creados en el primer trimestre. "Hemos empezado a revertir el devastador resbalón", afirmó ayer sobre la cifra conocida el viernes.
Pero con 8,5 millones de empleos perdidos desde diciembre de 2007 por la recesión y 15 millones de personas en paro (9,7%), el presidente no descorcha aún la botella. En su mensaje radiado de los sábados, admitió: "Aún tenemos mucho por delante para reparar el daño" causado por la crisis más severa desde la Gran Depresión de los años treinta.
La economía, como señala el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, está ganando tracción. En esta línea, los miembros de la Oficina Nacional de Análisis Económico, organismo público constituido por expertos independientes, empiezan a decir ya en público que está "cada vez más claro" que la recesión pasó. Es esta agencia la que marca oficialmente en Estados Unidos el principio y el final de las recesiones.
Esperar y ver
La evolución del empleo es clave. Y el hecho de que el mercado laboral deje de contraerse lo consideran una "magnífica noticia". Sin embargo, como la Reserva Federal (banco central), quieren ver que la cifra se sostiene. Y preocupa especialmente que el paro de larga duración crezca. Hay 6,5 millones de individuos sin trabajo desde hace más de seis meses, el 44,1% del total de parados.
Los analistas de IHS Global Insight apuntan, además, que la generación de empleo se verá durante los próximos meses "artificialmente impulsada" por los trabajos temporales vinculados a la elaboración del censo del país. Llevará tiempo, dicen, "rebajar la actual tasa de paro".
Y es que al ver que se crea empleo, los 2,3 millones de personas que están apartadas del mercado laboral podrían volver a buscar un puesto de forma activa, lo que "ralentizará la caída del paro", al haber más demandantes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de abril de 2010