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Reportaje:Laboratorio de ideas | BREAKINGVIEWS. Reuters

Ford frena en seco

El mercado castiga a la compañía en Bolsa pese a la venta de Volvo

Las buenas noticias son malas para Ford Motor esta semana. El que está en mejor situación de los fabricantes de coches estadounidenses ha registrado una bajada del 5% de sus acciones en dos días. Sin embargo, el grupo que dirige Alan Mulally ha logrado vender

Volvo, recortar su deuda en 3.000 millones de dólares y va a poner en marcha una subasta de garantías del fondo de seguro médico de sus trabajadores jubilados. Una reacción tan negativa puede resultar extraña. Pero es un síntoma de que los accionistas tienen razón al temer por el riesgo Ford.

En primer lugar, las acciones de Ford, después de que su valor se multiplicara por casi siete el año pasado, parecen tener un buen precio. El pasivo de Ford alcanza ahora un total de 49.000 millones de dólares. Pero sus activos no automovilísticos -Ford Motor Credit, su participación en Mazda y el efectivo acumulado- tienen un valor aproximado de 37.000 millones de dólares, dependiendo de cuánto le quede de los 1.800 millones que ganó por la venta de Volvo después de pagar las pensiones de sus trabajadores, insuficientemente financiadas, y cuánto efectivo utilice para pagar deuda. Si añadimos esa diferencia de 12.000 millones de dólares entre activo y pasivo al valor de mercado de 45.000 millones de dólares de Ford, la conclusión es que su negocio automovilístico, que perdió dinero el año pasado, tiene un valor de 57.000 millones de dólares.

Para justificar esto, la unidad tendría que obtener y mantener un margen de explotación antes de impuestos del 4%. Esto requeriría que los ingresos subieran un 15% este año y el que viene, para que todo el recorte de costes se añadiera directamente a los resultados y para que los inversores estén dispuestos a atribuirle una multiplicación por 16 de los ingresos, como Volkswagen. Esto es difícil, aunque no totalmente imposible. Sea como sea, el precio actual de sus acciones no deja margen para el error.

Ahí no acaba la cosa. Sobre todos estos trámites se cierne la perspectiva de que Ford quiera vender más acciones. Sigue apuntando muy alto, dado que la empresa tiene una deuda bruta aproximadamente tres veces superior a los cálculos de JPMorgan de un resultado bruto de explotación (Ebitda) en 2012 de 12.200 millones de dólares. Para recuperar su calificación de inversión de bajo riesgo, Ford probablemente necesitaría hacer que ese múltiplo baje hasta 1,5 veces su Ebitda. Esto significa erradicar unos 18.000 millones de dólares de deuda.

El fabricante de coches calcula que debería conseguir abrirse camino pese a esa carga, un proceso que llevará varios años. Pero Ford tiene un historial envidiable de aprovecharse de los mercados favorables para aumentar su deuda y su capital social. Con sus acciones a un nivel que no se veía desde diciembre de 2004, no resulta sorprendente que los accionistas estén como un flan. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de abril de 2010