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Suerte y circunstancias desiguales

Los centros comerciales vascos han acusado distintas formas de afrontar la crisis. De un lado, la cadena Eroski cesó la actividad de los cines Bilbondo, ubicados en el complejo comercial más antiguo de Vizcaya con el objetivo de ampliar el espacio para mejorar la oferta de servicios y ocio. El cierre de las ocho salas, ubicadas en Basauri, dejó sin opciones cercanas a los vecinos de la comarca Nervión-Ibaizabal. Sin embargo, Torrezabal kultur etxea de Galdakao estrenó al poco un proyector en 3-D y en Basauri, el teatro El Social ya funciona también como cine.

Por su parte, el centro comercial urbano Bidarte, en Deusto, ha decidido vender 100 plazas de su parking a particulares, un hecho que no encaja en la filosofía comercial imperante que tan bien retrata la máxima que dice No parking, no business. Bien es cierto que, como dicen fuentes del centro, "al estar ubicado en el centro de la ciudad" desaparece la "necesidad de acudir en un vehículo particular" o al menos no es tan imperiosa para la gran mayoría de clientes. De hecho, la afluencia de visitantes "se ha mantenido bastante estable" en 2009.

El centro comercial Ballonti, en Portugalete, y El Boulevard, en Vitoria, presumen, sin embargo, de haber mejorado su número de visitas respecto al ejercicio anterior. En el caso del centro vitoriano, éste mejoró el año pasado su número de visitas respecto a 2008 en casi 200.000, lo que le permitió rozar los 8 millones. Asimismo, su cifra de negocio mejoró un 1,7% en el mismo periodo de tiempo. Por su parte, las visitas a Ballonti mejoraron un 7,7% respecto al ejercicio anterior.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de abril de 2010